Este domingo, 1 de marzo, se celebra el Día Mundial de la Musicoterapia, una estrategia de neurorrehabilitación que utiliza la música y los recursos musicales con fines terapéuticos. Aunque aún se necesita impulsar la investigación para clarificar mejor su efectividad e impacto en la recuperación e independencia funcional a largo plazo de los pacientes, a día de hoy se puede afirmar que es una terapia que ha cosechado resultados positivos en la mejoría del rendimiento motor, el lenguaje, la cognición y el estado de ánimo de los pacientes neurológicos.

 

“En los últimos 20 años se han realizado numerosos estudios para evaluar los efectos potenciales de la musicoterapia en la neurorrehabilitación de diferentes enfermedades neurológicas y se han encontrado resultados positivos en ictus y demencias, principalmente, pero también en el abordaje de la enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple, epilepsia, o trastornos del nivel de consciencia, entre otros”, señala el Dr. Moisés León Ruiz, miembro de la Sociedad Española de Neurología. “Y aunque todavía no se conocen por completo los procesos neuroestructurales desencadenados y/o potenciados por la musicoterapia, parece que su utilización mejora la activación neuronal, la neurorregulación, el aprendizaje y la neuroplasticidad”.

 

Estudios realizados en pacientes que han sufrido un ictus, parecen indicar que la musicoterapia mejora la recuperación cognitiva y previene la depresión y que además puede ser significativamente beneficiosa para mejorar la marcha, la motricidad y la función ejecutiva en algunos pacientes.

 

También se han realizado numerosos estudios sobre la aplicación de la musicoterapia en pacientes con demencias, especialmente se han estudiado casos de pacientes con enfermedad de Alzheimer y con demencia vascular. Los estudios parecen mostrar que cantar y/o escuchar música junto con estimulación cognitiva y/o ejercicio físico, mejoran el rendimiento cognitivo general y las actividades de la vida diaria. Además, la musicoterapia también parece ser efectiva para mejorar los síntomas neuropsiquiátricos (depresión, ansiedad y agitación psicomotriz) que suelen padecer estas personas.

 

En la enfermedad de Parkinson, se han llevado a cabo diversos estudios que apuntan a que actividades como cantar y bailar pueden tener efectos positivos en la mejoría del rendimiento motor, marcha, equilibrio, movilidad global, calidad de vida y cognición. E igualmente, en pacientes con esclerosis múltiple (incluso aquellos pacientes con las formas progresivas), la musicoterapia podría ayudar a mejorar el uso funcional manual, el equilibrio, la marcha, la fatiga y la calidad de vida.

 

Por otra parte, también se ha estudiado el efecto antiepiléptico de la música, posiblemente por su capacidad para regular el sistema dopaminérgico. Así, un estudio realizando con niños y adultos que padecían epilepsia mostró más de un 24% de reducción media de la actividad epiléptica en estos pacientes. Otros estudios también han descrito su utilidad en pacientes en estado epiléptico no convulsivo o con encefalopatías epilépticas farmacorrefractarias.

 

Asimismo, en pacientes en estado vegetativo persistente, la musicoterapia podría reducir de forma significativa la tensión arterial sistólica/diastólica, así como generar un aumento del contacto visual. En casos en estado de mínima consciencia, otros estudios han observado un incremento del contacto visual, la sonrisa y el uso comunicativo instrumental/vocal, así como una disminución de las expresiones de molestia/sufrimiento.

 

“Aunque la aplicación de la musicoterapia en neurorrehabilitación se encuentra aún en fase de investigación, desarrollo e implementación, parece claro es que es una técnica complementaria que motiva a los pacientes e implica a los familiares y cuidadores. Además es una terapia con un coste y una disponibilidad muy asequible”, destaca el Dr. David Ezpeleta, Secretario de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Neurología. “Aunque se precisan más estudios para definir el tipo, la frecuencia y la intensidad óptimos para conseguir los mejores resultados de forma individualizada, la musicoterapia es una estrategia adicional de neurorrehabilitación con presente y futuro”, concluye.