El envejecimiento de la población es un hecho real. El aumento de la esperanza de vida, la jubilación anticipada, los avances de la medicina, son las razones principales para el crecimiento de este grupo.

Los tiempos cambian y si hay un sector en el que los avances van a velocidad de crucero este no es otro que el de las nuevas tecnologías. A casi nadie le extraña ver a una persona mayor utilizando un móvil, enviando un correo electrónico o, porqué no, creándose un perfil en una red social. A pesar de que podemos conocer casos, no es lo habitual, y la mayoría de personas de más de 65 años tienen muchos problemas a la hora de amoldarse a estos cambios tecnológicos, por lo que al final quedan excluidos de muchos procesos que en la actualidad están completamente informatizados.

Brecha de usabilidad 

Hay que destacar que la implementación de las nuevas tecnologías, como por ejemplos los smartphones, en nuestra sociedad actual supone importantes ventajas para el sector de la tercera edad, sin embargo, se sienten alejadas de ellas. Según un estudio realizado por Doro, empresa líder en tecnología senior, solo el 25% de las personas de más de 65 años tiene un teléfono inteligente y un 45% cuenta con un teléfono móvil convencional. Por este motivo hablamos de la marginación tecnológica, que se produce por diferentes causas:

  • La utilidad: muchos mayores desconocen cuál es la utilidad de algunos dispositivos que pueden mejorar su calidad de vida. 
  • La complejidad de uso: no se atreven a utilizar herramientas por miedo a meter la pata, piensan que en cualquier momento pueden tocar la tecla inadecuada y perder toda la información, como imágenes, mensajes, etc. 
  • Desfase: creen que por superar los 65 años ya van tarde para dar el salto al teléfono inteligente, que no pueden aprender y tener soltura, como lo que pueden ver a su alrededor. 
  • Capacidad económica reducida: no comprenden que un teléfono cueste más de cien euros, ya que no le ven la utilidad que realmente tiene y las ventajas que le puede dar. Además, la mayoría de los mayores viven con una pensión reducida y resulta un gasto complejo. 

Soluciones para la marginación tecnológica en la tercera edad 

Los mayores tienen que hacer un esfuerzo aún mayor que el resto de la sociedad para adaptarse y evolucionar al mismo ritmo que la tecnología. Por esto deben saber los beneficios que pueden obtener de ellas:

  • Superan prejuicios: demuestran a la sociedad que tercera edad no es sinónimo de pasado, demuestran que pueden conseguir lo que se proponen. Con esfuerzo e interés superan cualquier barrera. 
  • Mejoran la calidad de vida: la tecnología, se puede convertir en el mejor aliado de los mayores. Por ejemplo, con el teléfono móvil, ya no existe distancia con los familiares, con solo apretar una tecla ya puedes verlos, hablar, enviar fotos, en definitiva, puede ser tu nuevo mejor amigo. 
  • Fortalece su independencia: ya no se sienten indefensos por salir solos, las nuevas tecnologías les ayudan a estar conectados las 24 horas del día, aunque estén fuera de casa. Desde sus dispositivos móviles pueden pagar el autobús, conectar el mapa por si se han perdido e, incluso, tener acceso a un botón de teleasistencia en caso de emergencia. 

Con todos estos beneficios Doro, se puso manos a la obra para solventar los problemas a los que se estaban enfrentando las personas mayores. Han creado teléfonos y accesorios que cubren sus necesidades, desarrollando teléfonos intuitivos, fáciles de usar y, sobre todo, que se adapten a todos los bolsillos.

En definitiva, apostar por la innovación pensando en los mayores es garantía de éxito, ya que cada vez son más los que se interesan por ella. Y no lo olvides, el 40% de la población actual supera los 65 años, ¿apostamos por una tecnología integradora e inclusiva?