La red de servicios sociales, con medio millón de profesionales, atendemos en sus domicilios o en centros residenciales a personas y colectivos especialmente vulnerables, en su salud o en sus condiciones de vida, por la grave epidemia de coronavirus. Nuestra presencia en todo el territorio nos permite conocer la situación que viven estas personas, y las necesidades materiales y de convivencia a las que se enfrentan por las medidas de aislamiento decretadas y por el cierre de centros sociales y educativos. Paliar estas necesidades exige adoptar medidas excepcionales, que complemente algunas de las que ya se han adoptado por parte del Gobierno central y de las Comunidades Autónomas. Entre ellas las siguientes:

1º.- Financiación excepcional de la red de servicios sociales. Pedimos al Gobierno central que habilite partidas de crédito excepcionales para que las Comunidades Autónomas puedan responder a las necesidades sociales de las personas más frágiles económicamente y con mayores necesidades de cuidados, en la actual situación, para asumir de forma preferente:

  • El incremento de atenciones y servicios domiciliarios a personas mayores o en situaciones de dependencia. 
  • El refuerzo necesario en las plantillas de los centros residenciales de personas en situaciones de dependencia, en caso de que sea necesario realizar un importante número de substituciones por contagio o prevención. 
  • Ampliar la dotación de las partidas destinadas a Rentas Mínimas de Inserción y de las Ayudas de Urgente Necesidad en previsión del importante incremento de familias que van a necesitar las mismas para sus más elementales gastos de supervivencia (alojamiento, alimentación, higiene…) 
  • La alimentación adecuada de los niños y niñas de familias cuyos ingresos no les permitan afrontar con eficacia el cierre de comedores escolares.

2º.- Medidas excepcionales para agilizar la concesión y pago de Rentas Mínimas de Inserción y Ayudas de Urgencia. Los cuidados y la alimentación de los menores en hogares en situación económica extremadamente precaria, puede resultar imposible si no se agiliza la concesión de estas ayudas. Por eso exigimos a las Comunidades Autónomas que adopten medidas excepcionales para que se aprueben, de forma automática todos los expedientes de rentas mínimas de inserción que tengan informe social de prioridad, así como aquellas que estén esperando resolución desde hace más de un mes. Y que se agilice el pago efectivo de las mismas una vez resueltas. De la misma manera exigimos a los Ayuntamientos que activen procedimientos sumarios, de excepcionalidad en la resolución de solicitudes de ayudas de urgente necesidad, obviando trámites del procedimiento ordinario, en aquellos casos en los que el informe social justifique y proponga esta excepcionalidad.

3º.- Reforzar las atenciones domiciliarias. Las entidades locales han de incrementar la dotación de sus servicios domiciliarios, para asegurar la atención a personas mayores o vulnerables, tanto o más necesarias cuando se han cerrado servicios como comedores del mayor en centros de convivencia o los centros de día. Hay que asegurar los cuidados que estas personas necesitan, evitar en lo posible su salida del domicilio y garantizar su tranquilidad y seguridad. Este refuerzo pasa, de manera inevitable, por el incremento de horas del servicio de ayuda a domicilio, de las comidas a domicilio y por intensificar el seguimiento y apoyo por parte de los servicios de teleasistencia domiciliaria. En estos momentos se están produciendo muchas bajas temporales de usuarios/as asustados que prefieren suspender el servicio. Las administraciones deberían hacer seguimiento telefónico para detectar posibles situaciones de necesidad

         Además, se debería tener en cuenta en las medidas para evitar el desabastecimiento de los equipos de protección (batas, mascarillas, guantes, …) a las personas que prestan los servicios de atención domiciliaria.

4º.- Mantener en funcionamiento las cocinas de los centros escolares, para que los padres/madres puedan recoger la comida de sus hijos/as y llevarla a su domicilio. La decisión del cierre de comedores escolares pone en una situación muy difícil a los niños y niñas de familias con economías precarias, incapaces de asegurar una alimentación suficiente y equilibrada. De ahí que, como medida de excepcionalidad, se contemple mantener el funcionamiento de estas cocinas y habilitar los medios para la recogida de estos alimentos por parte de los padres o tutores.

         De lo contrario se deben articular medidas para las familias que necesitan apoyo para garantizar una alimentación suficiente a sus hijos/as, y que se realicen prestaciones económicas a esas familias, de manera directa, sin valoración adicional, ágil. 

5º.- Implantar medidas de hospitalización en centros residenciales de personas mayores. Partiendo de experiencias exitosas que ya se están desarrollando en algunos centros residenciales y hospitales, constituiría una buena medida la prestación de atenciones y cuidados hospitalarios en los propios centros residenciales, siempre que ello sea preciso. Contribuirían a aliviar la presión en los centros hospitalarios, reducirían el riesgo de contagio en una población tan vulnerables como son las personas mayores, y constituirían un beneficio muy grande para el bienestar de las propias personas mayores y de sus familiares.

Y no se olviden, los profesionales de los servicios sociales deben estar protegidos de la misma manera que los profesionales sanitarios. La atención en los centros residenciales de los servicios sociales (residencias de mayores, personas con discapacidad, menores, personas sin hogar…) y la atención de los servicios domiciliarios que se desarrollan desde los Centros de Servicios Sociales son tan imprescindibles como la de los centros sanitarios.