Desde el inicio de la pandemia del coronavirus en España, se vienen sucediendo las informaciones sobre el importante número de casos de COVID-19 detectados en los centros de mayores. Muchos de ellos se han saldado con la muerte de los enfermos.  “El impacto sobre la sociedad de esta realidad es enorme”, apunta el Dr. Josep María Vía, doctor en Medicina, asesor del presidente de la Fundación Edad&Vida, entidad dedicada a mejorar la calidad de vida y bienestar de las personas mayores. Según datos de los que dispone, en estos centros viven casi más de 370.000 personas mayores (372.985)Un 20% de todos ellos vive en residencias pequeñas donde la posibilidad de aislar a los contagiados es casi imposible.

Hay que diferenciar los centros sociosanitarios y hospitales de cuidados intermedios, de las residencias sociales con soporte sanitario. Las primeras dependen de las Consejerías o Departamentos de Salud y complementariamente disponen de servicios sociales y están equipadas con los equipos necesarios. Las segundas funcionan como estructuras sociales que alojan a personas mayores y disponen de escasos recursos sanitarios. Si a esta situación le añadimos los efectos de la pandemia, resulta evidente la necesidad de reenfocar y replantear la manera de poder hacer frente a la situación desde el punto de vista sanitario.

Por ello, la Fundación Edad&Vida propone a la Administración que sean los médicos de Atención Primaria los que puedan apoyar en el control de las personas alojadas en los centros de mayores, dotándoles del material necesario y asegurando el suministro de equipos de protección individual (EPI,s) para poder ejercer sus tareas. “Los 13.122 centros de Atención Primaria de toda España están desprogramando visitas, pruebas … Ahora mismo muchos médicos de AP atienden a personas afectadas por coronavirus a través de atención telefónica y de urgencia” recuerda el Dr. Via. “Estos profesionales, 66.000 personas entre médicos y enfermeros, podrían ser claves para evitar que la pandemia siga haciendo estragos en este entorno. Hay que proteger a los mayores que viven en ellas como sea”.

Además, la Fundación Edad&Vida quiere reconocer la importante labor que están realizando los profesionales del sector que, “en una situación de cuestionable seguridad” están asistiendo diariamente a las personas usuarias de los centros “manteniendo los estándares habituales de calidad en el cuidado, la cercanía y el cariño en el trato hacia ellas”. Para garantizar una correcta prestación del servicio recuerdan que es imprescindible que este personal sanitario cuente con un kit terapéutico básico: fármacos para cuidados paliativos, oxígeno, etc., dadas las características de los pacientes.