Un nuevo informe emitido ayer por la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. añade una nueva controversia al uso universal, o no, de mascarillas para prevenir la infección del coronavirus. La inquietante idea, dicen los expertos, es que el coronavirus podría transmitirse no solo por estornudos o tos, sino también por el simple hecho de hablar o incluso respirar.

«Aunque la investigación específica actual en esta campo es limitada, los resultados de los estudios disponibles son consistentes con la -aerosolización– del virus por la respiración normal», asegura la carta escrita por Harvey Fineberg, presidente de un comité de la Academia Nacional de Ciencias a la Casa Blanca.

Hasta ahora, la  Organización Mundial de la Salud (OMS), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Europa y EE. UU y otros organismos, entre ellos el Ministerio de Sanidad español, han insistido en que la ruta principal de transmisión del SARS-CoV-2 es a través de las gotas respiratorias más grandes, de hasta 1 milímetro, que las personas expulsan al toser y estornudar. La propia gravedad sitúa estas gotitas a unos 1 o 2 metros, aunque depositan el virus en superficies, donde las personas pueden recogerlo e infectarse al tocarse la boca, la nariz o los ojos. Pero si el coronavirus puede suspenderse en la ‘vaho ultrafino’ que producimos cuando exhalamos, la protección se vuelve más difícil, fortaleciendo el argumento de que todas las personas deben usar mascarillas en público para reducir la transmisión involuntaria del virus de los portadores asintomáticos.

En Europa, solo hay tres países – Eslovaquia, República Checa y Bosnia-Herzegovina- que obligan a sus ciudadanos a llevar una protección que les tape la nariz y la boca tanto en lugares privados y públicos. Austria ha tomado esta medida pero de forma parcial: solo obliga que se lleve en los supermercados, aunque no descarta ampliar esta decisión a todos los lugares públicos y privados.El periodo que el coronavirus permanece en el aire depende de varios factores, incluida la cantidad de virus que emite un individuo infectado al respirar o hablar, y también de la cantidad de circulación en el aire

En España, las recomendaciones para la población señalan que «la transmisión se produce por contacto estrecho con las secreciones respiratorias que se generan con la tos o el estornudo de una persona enfermo. Estas secreciones podrían infectar a otra persona si entrasen en contacto con su nariz, sus ojos o su boca». Y añade. «es poco probable la transmisión por el aire a distancias mayores de uno o dos metros».

Sin embargo, en China, esta obligación se vio como una medida fundamental. «El gran error en Estados Unidos y Europa, en mi opinión, es que las personas no usan mascarillas», afirmó George Gao, director general del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) del gigante asiático.

Entonces, ¿qué debemos hacer? El debate comenzó cuando se informó en un estudio publicado en «  The New England Journal of Medicine»que el SARS-CoV-2 puede flotar en gotas de aerosol, de menos de 5 micras de ancho, durante hasta 3 horas, y permanecer infeccioso. En su revisión, Fineberg y su equipo asegura que otros estudios, incluido uno reciente realizado por Joshua Santarpia, del Centro Médico de la Universidad de Nebraska, que encontró evidencia generalizada de ARN viral en salas de aislamiento de pacientes tratados por COVID-19. El ARN viral apareció en superficies difíciles de alcanzar, así como en muestras de aire a más de 2 metros de los pacientes. La presencia del ARN indica que el virus puede propagarse a través de aerosoles, concluía este trabajo, aunque no se encontraron partículas virales infecciosas.

Fineberg explica en su carta que otra investigación realizada en un hospital de Wuhan (China) muestra que el virus puede suspenderse en el aire cuando los médicos y las enfermeras se quitan el equipo de protección o cuando se limpia el suelo.

En conjunto, concluye la carta «la presencia de ARN viral en gotitas de aire y aerosoles indica la posibilidad de transmisiones virales a través de estas rutas».

Pero, añadió, sin embargo, que el coronavirus no es tan infeccioso como el sarampión o la tuberculosis.

El periodo que el coronavirus permanece en el aire depende de varios factores, incluida la cantidad de virus que emite un individuo infectado al respirar o hablar, y también de la cantidad de circulación en el aire. «Si genera un aerosol del virus sin circulación en una habitación, es plausible que si se camina por dicha estancia se podría inhalar el virus, pero en el exterior es poco probable», señala.

No obstante no todos los expertos están de acuerdo en que los aerosoles sean una ruta probable de transmisión, explica un artículo en  «Science». Un informe del 27 de marzo de la OMS afirma que la transmisión de aerosoles «puede ser posible en circunstancias y entornos específicos que generan aerosoles», como cuando los pacientes gravemente enfermos son intubados con un tubo de respiración.No todos los expertos están de acuerdo en que los aerosoles sean una ruta probable de transmisión, explica un artículo en «Science»

Sin embargo, dicen los expertos de la  OMS, un análisis de más de 75.000 casos de coronavirus en China no reveló ningún caso de transmisión aérea. En cuanto a estudios como el de  Nebraska, señalan que «la detección de ARN en muestras ambientales basadas en ensayos basados en PCR no es indicativa de un virus viable que pueda ser transmisible».

De momento, la  OMS no considera necesario que toda la población deba llevar mascarilla y aconseja su uso para a la atención de enfermos o personas sospechosas de padecer el Covid-19. Sin embargo, los CDC es posible que se cambie la postura sobre el tema, o no. En EE.UU. parece que se está repensado recomendar que todas las personas usen mascarillas para reducir la propagación del virus.