Cuando a principios de marzo Mohammad Sajadi y sus compañeros en la Universidad de Maryland trazaron una correlación clara entre la temperatura, la humedad y la expansión de los mayores brotes hasta la fecha de Covid-19 por el mundo (Wuhan, Daegu, Qom, Lombardía, Madrid), muchos virólogos se llevaron las manos a la cabeza.

Si estos científicos llevaban razón, significaría que el SARS-CoV-2 tiene un fuerte componente estacional. Es decir, que se transmite de forma más eficiente en invierno, por lo que probablemente se disipará con la llegada del calor y volverá a resurgir la próxima temporada de frío… Más