Un mes después del inicio de la epidemia, España todavía no ha encontrado la manera de contar de forma fiable los muertos causados por el coronavirus. Los datos ofrecidos diariamente por el Ministerio de Sanidad se han revelado como insuficientes para dar una imagen siquiera aproximada de la magnitud de la tragedia. La falta de kits diagnósticos y la decisión de contabilizar solo a los fallecidos que han dado positivo en las pruebas ha dejado fuera de los registros a miles de personas muertas en residencias, domicilios particulares y también en los hospitales más colapsados.

Pero España cuenta con un segundo sistema diseñado precisamente para detectar y medir los episodios de sobremortalidad causados habitualmente por la gripe o las olas de calor. Es el denominado Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo), que gestiona el Instituto de Salud Carlos III y que aunque ha detectado el fuerte impacto del virus en algunas comunidades —Castilla-La Mancha, por ejemplo, ya triplica la mortalidad esperable—, es incapaz de dimensionar la epidemia ante el colapso de los sistemas de información de los registros civiles, de los que se nutre de datos… Más