La Fundación Pilares para la Autonomía Personal se une a cuantas entidades conmemoran el 29 de abril, Día Europeo de la Solidaridad y Cooperación entre Generaciones, y hacemos un llamamiento a las personas de todas las edades para que, unidas, expresemos nuestra convicción de que el buen futuro para todos que deseamos lo construiremos de manera intergeneracional o no lograremos que lo sea. 

Desde nuestra Fundación mantenemos desde el inicio de su andadura dos claras líneas de trabajo relacionadas ambas con un cambio cultural de calado que tiene que ver con toda la sociedad: 

  • • Una, contribuir a una transformación en el modelo de cuidados y apoyos que precisan quienes tienen una situación de dependencia presidido por el respeto a su dignidad y derechos: el Modelo de atención integral y centrada en las personas (AICP). 
  • • La otra, trabajar en pos de un rol social de las personas mayores ajustado a sus diferentes y heterogéneos perfiles, poniendo en valor sus fortalezas, capacidades y aportaciones, y haciendo visibles, además del apoyo que vienen prestando a sus propias familias, su creciente presencia en organizaciones sociales y de voluntariado que propician con sus acciones altruistas mucho bienestar a personas y grupos desfavorecidos. 

Defendemos, desde ambas áreas, la necesidad de que estén presentes la solidaridad y el intercambio intergeneracional, que siempre redunda en bienestar recíproco. Incluye la interacción en actividades lúdicas, culturales y solidarias, así como, en el ámbito de los cuidados, los apoyos prestados dentro y fuera de las familias. 

El contacto entre las generaciones de los diferentes grupos de edad: de arriba abajo —desde los 100 a los 0 años, de abajo arriba, desde la cuna hasta la más avanzada edad-; entre voluntarios de menor edad y personas mayores; entre voluntariado de personas mayores a favor de otras generaciones; entre quienes viven en residencias y quienes lo hacen en sus domicilios; entre personas de diferentes edades que conviven en mismo vecindario… En definitiva, entre toda la comunidad. 

Los conceptos de solidaridad y cooperación entre generaciones forman parte de nuestro discurso cuando hablamos de un Modelo de AICP que pretende, además de favorecer el bienestar de las personas, caminar hacia una sociedad que hace suyas las necesidades de las personas y grupos y se compromete a resolverlas de manera solidaria. Queremos destacar hoy el gran trabajo que se está realizando en diferentes lugares de nuestro país para unir generaciones en múltiples proyectos, y felicitamos efusivamente a quienes lo realizan. 

Necesariamente hemos de referirnos a la pandemia COVID-19 que estamos viviendo y que de manera cruel está provocando un enorme daño y sufrimiento tanto entre los y las profesionales sanitarios y sociales, como entre las familias y, de manera especialmente dramática, entre muchas personas mayores. 

Además del desproporcionado número de fallecimientos entre ellas, no es baladí referirnos al incremento que añade al sentimiento de soledad lo que requiere de acciones positivas para afrontarla. Como las que se están impulsando como nuevas formas de solidaridad y la invención de modos creativos de estar unidos. Nuevas redes vecinales se construyen, se crean vínculos comunitarios y unas personas ayudan a otras, sean de la generación que sean. 

El Día Europeo de la Solidaridad y Cooperación entre Generaciones es un momento para tomar conciencia del impacto positivo que tienen los vínculos entre generaciones y recordar el papel que cada generación juega en el logro de un futuro sostenible para todos. Solidaridad entre generaciones es compromiso y responsabilidad en acciones solidarias organizadas. Es intercambio de recursos y experiencias para un enriquecimiento mutuo. 

Once años después de la proclamación de este Día, y en un momento en el que percibimos el agudizamiento de hondas desigualdades sociales y de exclusión de algunos grupos, la solidaridad entre generaciones es una respuesta. Precisamente ahora necesitamos, más que nunca, reforzar los vínculos entre generaciones. 

Enfatizamos también en este día que, ante la difusión de ideas y comentarios edadistas que estigmatizan a las personas mayores tratándolas como un grupo homogéneo y etiquetándoles de «frágiles, contagiadoras y no útiles”, debemos poner en valor a las personas de más edad, y considerarlas como ciudadanas activas y valiosas de las que mucho podemos aprender. 

Como afirma Rosa Kornfeld-Matte (Naciones Unidas), “las comunidades y las generaciones deben unir esfuerzos para superar esta crisis mediante la solidaridad”. La sociedad tiene el deber de ejercer la solidaridad y proteger mejor a las personas más desfavorecidas, tengan la edad que tengan, asegurando que sus derechos de autonomía, respeto y dignidad no sean vulnerados durante y después de la pandemia del COVID-19. 

En estos momentos en los que los diferentes gobiernos están pensando en el futuro que vendrá cuando logremos superar esta crisis, necesitamos implicar a todas las generaciones, apoyarlas para aumentar sus relaciones, invitarlas a participar para pensar juntas en nuevas y creativas ideas que ayuden a construir una sociedad amigable con todas las edades. 

La distancia física es decisiva mientras dure la pandemia, pero ese distanciamiento no puede convertirse en exclusión social. NO al distanciamiento social, SÍ a la socialización e intercambio de afectos y ayuda mutua entre generaciones en la distancia.