Las personas mayores de las residencias de IMQ Igurco ya disfrutan de la presencia y la compañía de su familia desde esta semana, conforme a las directrices que ha emitido hoy mismo, en este sentido, la Diputación Foral de Bizkaia. 

Tal y como ha destacado Iñaki Isasi, director de Operaciones de IMQ Igurco, “desde nuestro grupo ya habíamos planteado en semanas anteriores la necesidad de las personas mayores y sus familiares para retomar las visitas, tan necesarias y esperadas por ambos colectivos. No hemos de olvidarnos de que muchos de nuestros residentes recibían visita diariamente y que la suspensión de las mismas ha supuesto un reto emocional para muchos de ellos. Afortunadamente, su capacidad de adaptación a la nueva situación ha sido realmente sorprendente, pero es hora ya de empezar a dar pasos para recobrar la normalidad en este aspecto”. 

El acceso de los familiares a las residencias sigue restringido debido a la suspensión de las visitas establecida el pasado 14 de marzo, suspensión que sigue vigente y que sólo permite el acceso de un familiar en casos de final de vida, situaciones cognitivas que imposibiliten la comprensión de la situación o el uso de medios alternativos de contacto, y en situaciones en las que se objetive un claro perjuicio psicoemocional derivado del aislamiento familiar.

Ahora, tras la realización de los test de COVID-19 en las residencias de IMQ Igurco, y atendiendo a las directrices de la Diputación, se ha pasado a agrupar a la población de las residencias conforme a unos grupos o cohortes, con criterios específicos de visitas según cada uno de ellos. Los criterios son los siguientes:

Personas sanas sin síntomas y no clasificadas como “contacto estrecho” (cohorte A):

Se plantea la visita de una persona una vez por semana, de forma programada previamente, —en la medida de lo posible— establecida fuera de la zona de habitabilidad del resto de personas, con las medidas de protección adecuadas y preferiblemente siempre con la misma persona del exterior. 

Las visitas son especialmente controladas, se realizan por personas que no estén en los grupos de riesgo y con supervisión y apoyo en el uso de los equipos de protección necesarios (EPI para visitas). En la zona habilitada para la visita no existe comunicación física entre ésta y la de personas residentes, habiendo una separación mediante pantalla de metacrilato (o similar).

Personas COVID-19+, personas con síntomas pendientes de prueba y personas clasificadas como “contacto estrecho” (cohortes D, C y B).

No se realizan visitas salvo en las tres situaciones excepcionales definidas anteriormente (casos de final de vida, situaciones cognitivas que imposibiliten la comprensión de la situación o el uso de medios alternativos de contacto, y en situaciones en las que se objetive un claro perjuicio psicoemocional derivado del aislamiento), y que sean motivadas por el equipo multidisciplinar.

Personas que han superado la enfermedad y tengan ya PCR negativo

Las visitas son realizadas por una persona una vez por semana, de forma programada previamente, establecida fuera de la zona de habitabilidad del resto de residentes, con las medidas de protección adecuadas (EPI incluido) y preferiblemente con la misma persona del exterior. Se permite el contacto físico, siempre y cuando se haga uso de los equipos de protección correspondientes.

Comunicación

Las directrices forales hacen hincapié igualmente en la importancia de la comunicación entre los residentes y sus familiares. En este sentido, en IMQ Igurco, desde el inicio de la suspensión de visitas, se puso en marcha un programa de comunicación alternativo que comprende la realización de videollamadas, llamadas telefónicas, mensajes de vídeo y audio y otros, con el fin de mantener el contacto entre residentes y familiares e, igualmente, dotar a la familia de la información biopsicosocial pertinente por parte del equipo asistencial, con respecto a su familiar.

Las comunicaciones con las familias, a ser posible, se realizan diariamente y, en todo caso, como mínimo cada 48 horas, siendo establecida por el o la profesional de referencia, o alguno de los o las profesionales del equipo de intervención.

En situaciones complejas o en procesos de final de vida, la comunicación se efectúa en todo caso con profesionales sanitarios, prioritariamente médicos, para informar sobre el estado de salud del residente.

INSTRUCCIONES PARA FAMILIARES SOBRE EL USO DE MATERIAL DE PROTECCIÓN CONTRA EL CORONAVIRUS DURANTE LAS VISITAS

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