Se trata de la estrategia de diagnóstico precoz, vigilancia y control, que se inscribe dentro del Plan para la Transición hacia una Nueva Normalidad. El objetivo es dar respuesta a la capacidad de detección precoz, el aislamiento de nuevos casos sospechosos y confirmados, así como la vigilancia y diagnóstico de los contactos estrechos, que constituyen el eje central para poder acometer la fase de transición con la máxima garantía. Para llevarlo a cabo, será imprescindible reforzar la capacidad de detección a través de la atención primaria, mediante pruebas PCR u otras técnicas equivalentes de diagnóstico, y que los centros de salud realicen una labor de vigilancia e identificación de todos los contactos estrechos
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