Tres ingenieros de la Universidad Politécnica de Madrid calculan el exceso de mortalidad en España desde el inicio de la pandemia a partir de los datos de los registros civiles

En medio del caos provocado por la peor pandemia que ha sufrido la humanidad en el último siglo hay muy pocas certezas. Una de ellas es que el número de muertes contabilizadas por covid-19 es inferior al real. En todos los países han muerto más personas por el coronavirus de las que reflejan las estadísticas oficiales. Se están contando mal los muertos porque no es posible contarlos bien: muchos de los fallecidos no habían sido sometidos a un test. España no es una excepción. Hasta este viernes habían fallecido, oficialmente, 25.100 personas por la pandemia, y los registros civiles han detectado que la mortalidad ha aumentado en 30.000 casos. Sin embargo, un grupo de ingenieros de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) eleva la cifra un 76%, por encima de los 40.000 al eliminar un sesgo de los registros, ya que algunos de poblaciones grandes no están informatizados.

La cifra más fiable parte del Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo), creado para medir olas de calor y que refleja la mortalidad de los registros civiles respecto a la esperada en la misma época del año. Usando eso como base, tres profesores de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería y Diseño Industrial de la UPM calculan el exceso de muertes provocado por el covid-19. En un estudio publicado en la web de la escuela (puede consultarlo aquí) estiman que a 29 de abril el exceso de mortalidad provocado por la pandemia, de manera directa e indirecta, podía cifrarse en 42.803 fallecimientos. «Intentamos encontrar el exceso sobre muertos reales para intentar compararlos con la mortalidad por covid-19», explica Rafael Cascón, uno de los tres autores del estudio junto a Miguel Berzal y Francisco Santos. «Solamente estimamos el exceso de muertos sobre la mortalidad prevista».

La clave de su estudio está en la informatización de los registros civiles. La base de sus datos es la estadística que publica el MoMo, que «utiliza la información de mortalidad por todas las causas que se obtiene diariamente de 3.929 registros civiles informatizados del Ministerio de Justicia, correspondientes al 93% de la población española y que incluye todas las provincias», según dice el propio observatorio en sus informes. «Las estimaciones de mortalidad esperada se realizan mediante modelos restrictivos de medias históricas basados en la mortalidad observada del 1 de enero 2008 hasta un año previo a la fecha actual».

En esa descripción hay dos detalles fundamentales para entender el trabajo de estos tres ingenieros de la UPM. Uno son los modelos restrictivos. «El MoMo tiene una particularidad. En los últimos datos, cuando hay un retraso en los registros, hace una estimación a la baja. Lo reconocen ellos mismos», apunta Cascón. En los últimos datos disponibles, por ejemplo, la mortalidad está por debajo de la media de los años anteriores.

«Todos los datos que no han llegado los estiman por la media histórica. No le veo sentido. Explican que es para no generar alertas extraordinarias (…) Si no hay una causa localizada, las muertes varían muy poco. Cuando hay un exceso, normalmente es una causa muy justificada», dice Cascón. El segundo detalle que hay que tener en cuenta es el 93%. El propio MoMo advierte de que «los registros civiles informatizados y no informatizados representan a poblaciones muy distintas».

«El problema de ese 93% que recoge el MoMo es que no puedes hacer una extrapolación al 100% porque ese 93% recoge poblaciones diferentes», advierte Cascón. «De Madrid solo se recoge el 81%. Llama la atención. No entro los muertos por covid-19, solo en muertos registrados. Como en los informes del MoMo me están diciendo los muertos por comunidad y me están diciendo la cobertura de informatización por comunidades, pues al final llego a la conclusión de que en el período analizado lo que se está recogiendo es el 85% de las muertes».

Hay registros importantes que no están informatizados. Es el caso del de San Sebastián de los Reyes (87.000 habitantes, al norte de Madrid), que además tiene en su radio el Hospital Infanta Sofía, con 271 camas, y otros populosos municipios del norte de Madrid. Las licencias de enterramiento de esa zona, en la comunidad más azotada por el covid, nunca irán al MoMo.

«La diferencia con ese 93% citado anteriormente se debe fundamentalmente a que en la Comunidad de Madrid, la más castigada con diferencia de toda España, solo están informatizados y reportan a MoMo un 81% de los registros», dice el estudio.

«Con esa cifra, aceptando la linealidad del fenómeno, la estimación más probable del exceso de mortalidad en el periodo entre el 17 de marzo y 11 de abril sería de 24.378/0,85 = 28.680 defunciones en exceso sobre la media. En ese mismo periodo, las muertes contabilizadas por covid-19 fueron 16.265», explican. «Esto supondría que el exceso de mortalidad el 11 de abril era un 76,3% superior a las muertes contabilizadas por covid-19. Esto no quiere decir necesariamente que todas esas muertes se deban directamente a afecciones derivadas de la enfermedad, pero se debe reseñar que en los años anteriores nunca se detectó un exceso sobre la media tan exagerado y en los momentos puntuales en los que se sobrepasaban los umbrales de mortalidad esperada se conocía una causa que lo motivaba (ola de calor o epidemias de gripe); lo que no sucede en la actualidad, si se obvia la propia pandemia del covid-19, por lo que se puede pensar que la pandemia es la causa, al menos indirecta, de la inmensa mayoría de ese exceso».

Los autores utilizan los datos del MoMo entre el 17 de marzo y el 11 de abril porque la primera fecha es el primer día en que se detectó un exceso de mortalidad y la segunda les permite dar tiempo a que el MoMo corrija los datos, pues la notificación de los registros suele ir con retraso y los datos se corrigen días después de su publicación. «Con la pandemia, los retrasos se han acumulado. Cuando la media se está disparando tantísimo, estimar con medias históricas tiene unos ciertos errores. Es tan fácil ver la diferencia que cuando comparas los datos que ya se han recibido de los registros con los que se dijeron en su momento, la diferencia es bastante grande en términos relativos».

Para evitar ese efecto, lo que hacen es extrapolar el exceso de mortalidad del 17 de marzo al 11 de abril a los 18 días siguientes. «Si en los últimos días esta relación se ha mantenido relativamente constante, y no ha pasado mucho tiempo, se puede suponer que se mantiene», dice Cascón. «Esa estimación solo afectaría a la diferencia de mortalidad en estos 18 días. Mucho tendría que cambiar para que la modificase muchísimo. Todos los días del 17 de marzo al 11 de abril y se han contabilizado realmente. Sobre eso no se hace una estimación».

«Puesto que no ha cambiado el criterio de contabilización de fallecidos con covid-19 en los 18 días desde la fecha del 11 de abril (fecha del final de datos recogidos para el estudio), se podría deducir que ese exceso de mortalidad sobre los fallecidos con covid-19 está cerca de mantenerse a día de hoy. Si así fuera se podría estimar que el 29 de abril de 2020, teniendo en cuenta que las cifras actuales de defunciones con covid según el Ministerio de Sanidad son de 24.275, el exceso de mortalidad provocado por la pandemia podría estimarse en 24.275 x 1,763 (176,3%)= 42.803 fallecidos», concluye el estudio.

«Somos muy asépticos en el artículo. Queremos decir: ‘Esto es lo que sale en los números’. Pero hay una cosa que me sorprenden en el MoMo. Sabe la distribución de población. Está poniendo un 81% en la comunidad con más muertes», dice Cascón, que se animó a hacer ese estudio por curiosidad. «Queríamos ver qué encontrábamos. No era exactamente un proyecto de investigación. El nivel investigador no es elevado. Sé que los trabajos de investigación en el campo científico requieren unos estudios bastante más amplios».

El Ministerio de Justicia pidió hace semanas a los registros civiles los datos de fallecidos por todas las causas para tener una foto aproximada. Pero muchos registros, que están en servicios mínimos, con poco personal y algunos sin informatizar, seguían enviado datos con retraso. Los medios de los registros dependen de las comunidades autónomas y no hay unidad.

La cifra de 40.000 o más fallecidos —aún queda epidemia aunque los hospitales están desahogados— está dentro del rango que predijo un comité de expertos de medicina intensiva que auguró entre 36.000 y 87.000 muertos hasta junio. En cualquier caso, en España será imposible conocer la mortalidad total hasta que dentro de un año el Instituto Nacional de Estadística (INE) publique la estadística de mortalidad semestral. Reino Unido ha decidido adelantar esa estadística para dar los fallecidos por covid sobre la marcha, pero en España el INE ha anunciado que no acelerará la publicación de datos.