Hoy se cumple el 200 aniversario del nacimiento de Florence Nightingale, la enfermera que revolucionó los paradigmas de la Enfermería y que la dotó de una visión más científica. Sus innumerables aportaciones a esta profesión son el origen de la celebración del 12 de mayo como el Día Internacional de la Enfermera. En este día tan señalado para las enfermeras, la Asociación Española de Enfermería de Anestesia-Reanimación y Terapia del Dolor (ASEEDAR), ha publicado en su página web un manifiesto que pone en alza la gran labor que desarrollan las enfermeras que dedican su esfuerzo y su trabajo diario al cuidado de las personas con dolor: “Una población vulnerable que se ha visto altamente afectada por esta pandemia en la que nos hemos visto inmersos, en la que la asistencia y tratamiento del dolor han tenido que ser relegados”, afirma el texto.

Antonia Ballesteros-Barrado, enfermera de reanimación y unidad del dolor agudo del Hospital Son Llàtzer de Palma de Mallorca, profesora asociada de la Universidad de las Islas Baleares (UIB), secretaria Aseedar-td, representante de la Federación Internacional de Enfermeras Anestesistas (IFNA) y del Grupo de Investigación en Cuidados, Cronicidad y Evidencias en Salut – CurES (IdisBa), y Encarna Gómez Gamboa, especialista de enfermería pediátrica del Hospital Sant Joan de Déu, vocal de Enfermería Pediátrica COIB y presidenta de La Asociación Catalana de Enfermería Pediátrica (ACIP), han sido las autoras de este documento. En él se destaca que la naturaleza de la profesión de la enfermera se basa en la relación que se establece entre enfermera-paciente. Según reza el texto: “el determinante clave de esta profesión es la relación en sí misma, por ello, la empatía es condición indispensable, aceptando al usuario de forma incondicional a través de la autenticidad”. Asimismo, la característica más definitoria del vínculo de confianza entre enfermera-paciente, es que es totalmente individualizado y centrado en ese momento y con ese paciente. Además, el manifiesto hace hincapié en los reconocidos efectos terapéuticos de los cuidados centrados en el paciente con dolor, entre ellos: el aumento de la confianza, la comunicación, la comprensión, la empatía y el fomento del autocuidado.

Otro de los aspectos a los que hace referencia este documento es el papel de la tecnología en la adherencia a los tratamientos en el paciente pediátrico y la motivación a la consecución de objetivos marcados. Las enfermeras pediátricas prestan una atención especial al dolor crónico y en concreto en el modo de tratarlo, para que sea más eficiente. En la actualidad se cuenta con metodologías innovadoras centradas en el niño-adolescente y familia que permiten dar respuestas más afines a sus necesidades.

“La incorporación de las nuevas metodologías conjugadas con la educación sanitaria, serán vehículos que faciliten los cuidados. Nuestra meta será conseguir un autocuidado y empoderamiento que promueva la salud y aporte mejor calidad de vida”, destaca este documento.