Las proteínas son uno de los macronutrientes principales de nuestras células, inciden en el crecimiento y desarrollo de los tejidos, en la reparación celular y en diversas reacciones bioquímicas del organismo. Un consumo reducido de proteínas puede provocar pérdida de la masa muscular, llegando incluso a limitar el movimiento. Además, a medida que cumplimos años nuestra masa muscular disminuye progresivamente. Por tanto, una buena alimentación que asegure un aporte óptimo de proteínas nos permitirá mantenernos en buen estado y activos durante más tiempo. 

Se calcula que en Europa el 21% de las personas mayores de 70 años que viven en sus hogares presenta un bajo consumo de proteínas y, entre los mayores de 85 años, el porcentaje asciende al 28%. Esta cifra se desprende del macroproyecto europeo Horizon2020 PROMISS, una iniciativa que tiene como objetivo abordar la desnutrición de las personas mayores y que pone especial foco en la baja ingesta de proteínas como principal causa de este problema entre las personas de más de 70 años. 

En España, según datos de un estudio elaborado por la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC) y la Federación Española de Diabetes (FEDE), un 7% de las personas mayores de 65 años presenta un bajo consumo de proteínas, lo que puede provocar riesgo de desnutrición y una pérdida de masa muscular (sarcopenia). 

Con la edad disminuye entre un 20 y un 30% la renovación proteica y además no se dispone de las mismas reservas que en edades más jóvenes, lo que provoca que con el paso del tiempo nuestros músculos se puedan ir debilitando. Para vivir con plenitud un envejecimiento de calidad, conviene cuidar nuestra alimentación mediante hábitos de vida saludables, así como realizar ejercicio físico a diario que nos ayudará a mantener nuestros huesos y músculos en forma. Seguir un estilo de vida sano contribuye a la prevención de patologías y discapacidades, y nos permite un envejecimiento activo, que a su vez ayuda a mejorar el estado físico, mental y emocional de las personas.

Casi todos los alimentos contienen proteínas de forma natural, y éstas se pueden encontrar en productos de origen animal como carne, pescado, huevos, lácteos y quesos, y de origen vegetal como leguminosas, cereales, pasta y arroz, frutos secos y setas. Sin embargo, entre las personas mayores, bien por la falta de apetito o por diversas patologías asociadas a la alimentación como la disfagia, se puede producir una menor ingesta de proteínas. Para combatir esta situación las personas mayores pueden beneficiarse de productos enriquecidos con proteínas como los suplementos nutricionales, que se han convertido en un aliado para compensar las posibles carencias o déficits de determinados nutrientes y contribuir a facilitar una alimentación completa y equilibrada que permita alcanzar y mantener un funcionamiento óptimo del organismo.

PROMISS, un macroproyecto europeo 

FontActiv, la línea de nutrición para adultos de Laboratorios Ordesa, participa en esta iniciativa europea que pretende abordar la desnutrición de las personas mayores que habitan en sus hogares en Europa, y pone especial foco en la baja ingesta de proteínas como principal causa de la deslnutrición. Con una población europea en progresivo envejecimiento, el macroproyecto europeo PROMISS busca incrementar el número de personas mayores sanas y activas en los países europeos mediante la promoción de un aumento de la ingesta de proteínas en su dietacon el objetivo de mejorar la calidad de vida de estas personas.

Por otro lado, PROMISS persigue animar a la industria alimentaria a desarrollar nuevos conceptos de comida o productos alimenticos con un alto nivel de proteínas que respondan a las necesidades de las personas mayores, especialmente cuando presenten bajo apetito y una ingesta reducida de proteínas. También se desarrollarán estrategias de actividades físicas y un dietario optimizado, sostenible y adaptado a la realidad de los distintos países participantes. El proyecto mostrará si estas estrategias, en conjunto con nuevos conceptos alimentarios, nuevos productos y sistemas de apoyo electrónico podrán prevenir la desnutrición y fomentar un envejecimiento activo y saludable. 

Por su parte, la aplicación de este proyecto puede suponer diversos beneficios económicos como menores costes en atención médica, una fuerte posición en el mercado de la UE en productos alimenticios innovadores y sostenibles para las personas mayores, o reformular y/o remercantilizar productos existentes que puedan tener aplicaciones para las personas de más de 70 años en Europa.