Trabajadoras y trabajadores de la Residencia Otxartaga, en la localidad vizcaína de Ortuella, quieren hacer público un reconocimiento a sus compañeros y compañeras por el trabajo que están realizando en la epidemia del COVID-19 y explicar cómo han vivido y están afrontando su día a día. En este sentido, dan a conocer estas dos cartas que han hecho llegar a su propia residencia.

CARTA 1:

Unos días antes del estado de alarma ya seguíamos protocolos de prevención: utilizábamos mascarillas nada más entrar al centro, nos tomábamos la temperatura y los lavados de manos eran continuos. En las noticias las cifras eran cada vez más tristes con cientos de muertes a diario, enfermos aislados y sobre todo nuestro sector era el más castigado, el más vulnerable.

La preocupación cada día iba en aumento. Cuando empezaron a hacernos los primeros tres y vimos como venían a desinfectar la residencia pensamos: de esta no nos libramos. Tuvimos miedo por los nuestros, por nuestros residentes y sentimos que teníamos que protegerlos como mejor sabíamos y con los medios que se pusieran a nuestro alcance y toda la información recibida. Estamos orgullosos de pertenecer a este equipo porque en esta batalla hemos estado y estaremos a una porque un día más es un día menos.

CARTA 2:

Siempre nos ha parecido que las personas somos lo más importante pero nunca pensamos que lo fuéramos a ser tanto. Esta pandemia mundial que nos ha tocado vivir y que se ha cobrado tantas vidas, y en especial en las residencias de ancianos de toda España, nos ha hecho sentirnos aún más orgullosas de trabajar donde trabajamos.

Se han hecho bien las cosas. Desde la Dirección siempre han estado pendientes de que no nos faltara material de protección y nos han dado las órdenes correspondientes.

Todos hemos pasado miedo, en especial auxiliares y limpiadoras, y ahora más que nunca seguiremos pensando que las personas somos lo más importante.