Prevenir enfermedades o virus está en manos de lo que comemos. Tal y como ha declarado la presidenta de la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD), Ascensión Marcos, ‘para que el sistema inmunitario funcione correctamente, es esencial que el aporte nutricional sea el adecuado’.

Y es que la alimentación desempeña un papel fundamental en el buen funcionamiento del sistema inmune. Para que el sistema inmunológico funcione con normalidad, es necesario tener tanto un nivel adecuado de nutrientes como una buena biodisponibilidad de éstos en el organismo. 

En este sentido, hay numerosos nutrientes implicados en el sistema inmune, como son la vitamina A, B12, B6, C, D y el ácido fólico, y mineralescomo el hierro, cobre, selenio y zinc. Todos elloscontribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunitarioy se obtienen a través de una buena alimentación que incluya todos los grupos de alimentos de una manera equilibrada.

Así, los nutrientes que nos aportan los alimentos influyen tanto en los mecanismos encargados de defender al organismo frente a patógenos, como en mantener diferentes funciones en las que está implicado el sistema inmunitario.

Por ello, respecto a los mecanismos implicados para la defensa de nuestro organismo, encontramos que:

  • Los nutrientes son fundamentales en el proceso de síntesis de nuevas moléculas durante el desarrollo de las respuestas inmunes, por ejemplo, los aminoácidos son necesarios para la síntesis de proteínasi;
  • Además, los nutrientes juegan un papel importante en los fenómenos de división y diferenciación celular, para dar lugar a las células encargadas de eliminar al patógeno causante de la infeccióni

Por otro lado, el desequilibrio en los niveles de nutrientes o causas relacionadas con la nutrición puede alterar funciones del sistema inmune como: 

  • El mantenimiento de la homeostasis inmunológica, es decir, la vuelta al equilibrio tras una respuesta del sistema inmunei;
  • La comunicación que normalmente se establece entre el sistema nervioso y el sistema endocrino a través de neurotransmisores y hormonasi;
  • La tolerancia propia, es decir, el hecho de que el sistema inmune no reacciona frente a las células del propio cuerpo como si fueran patógenosi

Un desequilibrio en algunas de estas funciones del sistema inmunitario podría producir condiciones patológicas como alergias, enfermedades autoinmunes, inflamaciones crónicas, etci