En estos últimos dos meses han sido muchas las voces que han señalado al actual sistema de servicios sociales y de atención a la dependencia como responsable del impacto del virus en los centros. Son las mismas voces que recurren al demagógico debate sobre la privatización de las Residencias, acusando a las empresas de enriquecerse recortando costes y servicios, explotando a trabajadoras y aprovechando también para denunciar que el sector esta en manos de malvados fondos de inversión. Son los sospechosos habituales, estaban antes, están ahora, y seguirán estando cuando todo esto pase.

Lo más preocupante es que han comenzado a surgir voces que desde dentro del sector están aprovechando para reivindicar el cambio de modelo de atención, como si el resultado hubiera sido muy diferente con otro modelo.

En el entorno europeo, con modelos de atención muy diferentes, el impacto del COVID en las residencias ha sido similar y la explicación no hay que buscarla en el modelo de atención sino en el perfil de las personas que se atienden y en la ausencia de recursos de protección, (os aconsejamos leer el informe que ha elaborado FEDEA – http://documentos.fedea.net/pubs/eee/eee2020-14.pdf ).

La implicación del personal que trabaja en las residencias, y el de las entidades gestoras ha posibilitado mantener los centros abiertos y operativos y salvar un gran número de vidas, en un momento en el que la sanidad pública ha estado colapsada. Si se hubiera contado con recursos de protección probablemente el resultado hubiera sido otro.

No disponemos de mucha información veraz pero algunos datos ya apuntan a que no hay ningún indicio de que el impacto haya sido menor en los centros con un determinado modelo de atención, ni se aprecian diferencias entre centros grandes y pequeños, ni entre los privados y los públicos, en los urbanos o en los ubicados en zonas rurales. El virus no ha discriminado, donde ha podido ha entrado, y donde ha entrado ha hecho mucho daño. No distingue si la persona que esta atendiendo al mayor es funcionaria o contratada por una empresa privada, le da igual.

Los que trabajamos en el sector lo sabemos, lo hemos visto, y muchos de vosotros lo habéis sufrido. En nuestro sector hay muchas cosas que mejorar, llevamos 40 años construyendo un sistema que es mejorable, pero como dijo aquel “ahora y aquí, no toca”.

Por eso nos viene a la memoria una palabra que puso de moda un jefe de gobierno y que define a la perfección a estas voces que propugnan ahora un cambio de modelo, APROBETXATEGIS (vocablo de uso coloquial reconocido por la Academia de la Lengua Vasca con el que se designa irónicamente y de forma fina a las personas que sacan ventaja de una situación concreta). Y hay otra que también les define en la actual situación de acoso mediático que esta sufriendo el sector, IRRESPONSABLES.