Más de la mitad de las personas mayores de 64 años que llamaron a la línea de atención psicológica por la COVID-19, concretamente 6 de cada 10, vivían solas o con familiares o allegados que no les prestaban cuidados. Esta es una de las principales conclusiones sobre este servicio telefónico que la Consejería de Salud ofertó durante dos meses para aliviar el malestar psíquico de la ciudadanía derivado del confinamiento. 

Durante la vigencia del servicio, más de medio centenar de facultativos especialistas en Psicología Clínica y psicólogos internos residentes del Servicio de Salud del Principado (Sespa) atendieron 1.231 consultas, con una duración media de 22 minutos. Dos de cada tres llamadas, el 62,13% del total, las realizaron mujeres.

La población general efectuó la mitad de las consultas, aunque el porcentaje disminuyó con el paso del tiempo desde un 53% hasta el 41% del total. Por el contrario, los pacientes de salud mental llamaron más durante el último mes de servicio de la línea. 

Por su parte, el personal sanitario planteó el 4% de las consultas, aunque en el último mes este porcentaje se elevó hasta el 6,28%. El miedo al contagio fue el principal motivo de las llamadas de este colectivo.

En el 88% de los casos, los usuarios de la línea expresaron su malestar emocional, mientras que otros refirieron síntomas somáticos, se interesaron por las medidas de prevención frente al coronavirus (especialmente al inicio de la crisis) y trasladaron a los especialistas su miedo al contagio.   

El 7% de las llamadas registradas durante las tres primeras semanas de funcionamiento de la línea procedían de fuera del Principado, un porcentaje que disminuyó paulatinamente cuando el Ministerio de Sanidad y otras comunidades habilitaron también asistencia psicológica telefónica.

El teléfono 900 925 112 operó durante 24 horas, todos los días de la semana, del 25 de marzo al 31 de mayo. Cabe destacar que la atención presencial a la ciudadanía en los centros de salud mental ya se ha retomado este mes.