6217 euros en donaciones en metálico, 1800 kilos de alimentos y productos para la higiene personal, la estrecha colaboración de 7 organizaciones eclesiásticas y civiles, y lo más importante, el apoyo directo a 800 familias en Madrid y Valladolid especialmente afectadas por la crisis económica provocada por la emergencia sanitaria de la Covid-19.  

Estas son algunas de las cifras que arroja la campaña solidaria que inició hace algo más de un mes y medio Progestión para dar respuesta a los cientos de llamadas que comenzamos a recibir tras 40 días de confinamiento a nuestros teléfonos de Madrid y Valladolid; llamadas de auxilio y desesperación de familias a quienes el coronavirus había colocado en un escenario en el que nunca se habían visto hasta ahora, el de la falta de alimentos y recursos básicos, el de la necesidad extrema. 

Como respuesta a esta emergencia iniciamos una campaña cuyos resultados han sido posibles gracias a la generosidad de multitud de personas que nos han hecho llegar donativos desde muchos lugares de España. “Una solidaridad que hemos canalizado a través de las redes de distribución de alimentos en Madrid y Valladolid que ya funcionaban (asociaciones vecinales, plataformas solidarias y parroquias), y que han sido vitales para dar una respuesta rápida a una situación de gran necesidad”, en palabras de Gabriela Beni, directora-gerente de Progestión.

“Hemos llegado a las personas más vulnerables”

En este escenario de crisis sin parangón, la directora de Progestión subraya la capacidad de reacción que ha demostrado el tercer sector. Según Gabriela Beni, “las entidades sociales han puesto de manifiesto que son capaces de responder rápidamente y de forma coordinada con otras redes y con la administración a los retos que una crisis de estas dimensiones nos ha planteado como sociedad y como ciudadanía; y en ocasiones, no solo hemos complementado las actuaciones de las administraciones públicas, también hemos estado donde nadie llegaba”.

“Pero esto no ha terminado, indica Gabriela, a las necesidades básicas de alimentación y productos de higiene, se suman las derivadas de la falta de trabajo, la ausencia de ingresos, el apagón digital en las familias vulnerables, los desahucios invisibles, la brecha educativa, la soledad, los espacios pequeños e inadecuados, el hacinamiento, y por supuesto, las necesidades sanitarias”. 

Una solidaridad coordinada en Madrid y Valladolid

La campaña solidaria impulsada por Progestión ha sumado los esfuerzos de entidades en las ciudades de Madrid y Valladolid, como las parroquias de Santo Toribio de Mogrovejo, San Isidro Labrador y Virgen de la Fuensanta; así como la Plataforma Vecinal La Cuba, la Asociación Entrevecinos, la Asociación de vecinos de Carabanchel Alto y los Servicios Sociales de Getafe, entidades que han posibilitado la entrega de los alimentos y productos adquiridos con las donaciones y cargamentos en especie como el que recibimos de Café La Mexicana.   

Pero además de las donaciones, en este tiempo el equipo de Progestión ha sentido muy de cerca la solidaridad de muchas personas, algo que agradecemos enormemente. En este sentido, y como habéis tenido ocasión de comprobar, hemos publicado cada compra, cada gasto en redes sociales de nuestra organización, con el objetivo de que las personas donantes pudieran seguir el rastro de su generosidad en un ejercicio de comunicación y transparencia que forma parte de nuestro ADN. 

Progestión, 30 años de solidaridad

2020, el año en que nos disponíamos a celebrar los 30 años de trayectoria de Progestión, se ha presentado como una de las etapas más difíciles no solo para las personas más vulnerables, a quienes llevamos tres décadas acompañando, sino para toda la sociedad española en su conjunto. Son tiempos difíciles que requieren de una dosis extra de solidaridad, de ahí que redoblemos nuestros recursos y capital solidario para atender las necesidades de las personas a quienes más está azotando la crisis. 

Llevamos 30 años trabajando por una sociedad más inclusiva, igualitaria y solidaria, poniendo a disposición de los más desfavorecidos recursos para la inserción laboral, integración social, acompañamiento social y jurídico y hasta un techo, a través de nuestros pisos tutelados. En 1990, como ahora, bajo esta grave crisis que tanto dolor está provocando, nuestro objetivo no es otro que estar junto a quienes nos necesitan, buscando soluciones a quienes llaman a nuestra puerta, y “luchando si descanso para hacer de este mundo un lugar mejor para todos y todas”, concluye Gabriela Beni. 

Enviado por José Antonio Sierra