Los episodios de hipoglucemia grave tienen un gran impacto emocional en los cuidadores, de hecho, 2 de cada 3 se han sentido asustados al afrontar un suceso de este tipo. Esta es una de las principales conclusiones que se extraen de los resultados del estudio CRASH (Conversationsand Reactions Around Severe Hypoglycaemia, por sus siglas en inglés) elaborado con la colaboración de Lilly y que recoge la visión de los cuidadores de pacientes con diabetes tipo 1 (DT1) y diabetes tipo 2 (DT2) sobre las circunstancias y manejo de las hipoglucemias graves y el impacto emocional en sus vidas.

“Estas situaciones que viven los cuidadores se deben a que probablemente no hayan recibido una formación adecuada, o no haya sido actualizada”, ha destacado el Dr. Fco. Javier Ampudia-Blasco, jefe de sección y responsable de la Unidad de Referencia de Diabetes del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico Universitario de Valencia

De hecho, los resultados han demostrado que ante una hipoglucemia grave el impacto emocional en sus cuidadores es mayor en pacientes con diabetes tipo 2 donde el 47% afirmaron no sentirse preparados y más del 60% se encontraron indefensos. Tal y como ha explicado el Dr. Ampudia, esto se debe a que generalmente los cuidadores de estos pacientes son familiares, hijos o parejas, a las que les falta una educación terapéutica adecuada, lo que les genera dudas a la hora de actuar.

En cuanto a dónde suceden esos episodios, en la mayor parte de los casos, en más del 80%, ocurren en casa, lo que hace más evidente el papel fundamental de los cuidadores en la resolución de estos eventos y la necesidad de una mayor formación para poder mejorar el impacto de las hipoglucemias graves sobre ellos. “Debemos mejorar la educación terapéutica de los cuidadores, poniendo especial atención al manejo de las situaciones agudas. Es necesario realizar esfuerzos educativos adicionales y desarrollar herramientas que ayuden a estar preparados para estas ocasiones. También tenemos que disponer de estrategias de tratamiento menos complejas que faciliten un adecuado manejo de estas situaciones”, ha señalado el doctor Ampudia.

Manejo y control de la hipoglucemia grave

Otro aspecto interesante analizado en el estudio han sido las medidas tomadas ante un episodio de hipoglucemia grave. En la mayor parte de los casos los cuidadores llamaron a emergencias o acudieron directamente a urgencias, mientras que solo el 9% de las personas con diabetes tipo 2 usaron glucagón, un porcentaje muy inferior al uso en los casos de diabetes tipo 1. 

En cuanto a las razones de esta escasa utilización de glucagón, en algunos casos se debe a que las personas con diabetes no disponían de prescripción, que la prescripción no había sido dispensada o que no tenían fácil acceso. 

Además, en torno al conocimiento sobre glucagón como opción terapéutica para la hipoglucemia grave, el 22% de los cuidadores de pacientes con diabetes tipo 2 explicaron no saber que era un tratamiento para estas situaciones“Este elevado desconocimiento se puede deber a varios factores; a una menor formación sobre el manejo de la hipoglucemia grave, a un menor acompañamiento de los pacientes con DT2 a las consultas, así como a una mayor dificultad de los cuidadores a utilizar glucagón parenteral”, ha concluido el doctor Ampudia.

Sobre la dificultad del uso de glucagón por parte de algunos cuidadores, el Dr. Fco. Javier Ampudia-Blasco ha explicado que muchos consideran el uso del glucagón parenteral como algo complejo y ha destacado la necesidad de disponer de preparados de glucagón de más fácil administración, que no requieran reconstitución previa ya que es lo que se ha demostrado que dificulta su utilización cuando es necesario1.