La Fundación CERMI Mujeres (FCM) advirtió este miércoles de la “durísima situación” de las mujeres con discapacidad y cuidadoras que afrontan otros factores de exclusión, como la pobreza, residir en entornos rurales o tener enfermedades poco frecuentes o discapacidades que requieren de apoyos más intensos.

Así lo manifestó la vicepresidenta ejecutiva de la entidad, Ana Peláez Narváez, durante el webinario ‘El impacto de la pandemia en las mujeres con discapacidad más desfavorecidas’, el décimo encuentro del ciclo ‘No estás sola’, una iniciativa de la FCM con la que cada miércoles aborda de manera telemática un asunto concreto relacionado con la pandemia de coronavirus y con la que impulsa el acompañamiento y participación de las mujeres con discapacidad y las madres y cuidadoras en primera persona.

En el acto, Laura Soler, diputada en Les Corts Valencianes, alertó de la situación de vulnerabilidad extrema de las mujeres y niñas con discapacidad en situación de pobreza. En este punto, declaró que, desde las instituciones, tenemos que luchar “para crear leyes” que garanticen la igualdad de oportunidades.

Además, censuró las dificultades que se encuentran en la vida política las mujeres con discapacidad por los prejuicios existentes, aunque reconoció que tienen un “altavoz mayor para trasladar las reivindicaciones de la sociedad”.

En el apartado de testimonios, Beatriz González, una gallega sorda que reside en el entorno rural, calificó la experiencia durante el confinamiento de “complicada, pero enriquecedora”, al tiempo que lamentó las barreras de acceso al sistema sanitario que han sufrido las personas sordas, “porque todos los servicios nos remitían a atención telefónica”.

Desde Latinoamérica, Sonia Margarita Villacrès explicó en primera persona las dificultades que se ha encontrado durante la pandemia como mujer sordociega. Las circunstancias vividas le obligaron a irse de su casa para poder tener los apoyos necesarios. “La vida continúa, pero ya me toca retornar a mi casa, porque necesito reactivarme paulatinamente”, indicó esta mujer desde Latinoamérica, quien mostró su preocupación por el hecho de que necesite ir acompañada y haya personas que no comprendan que no guarde el distanciamiento social en la fase de desescalada por los apoyos más intensos que precisa.

MÁS INVESTIGACIÓN

En el webinario se escuchó también el testimonio de Nieves Casado, una madre que lucha por los derechos de menores con enfermedades graves tras haber pedido a una hija por un tumor poco frecuente. Agradeció todos los apoyos que recibieron y defendió que su hija le dejó “un gran regalo, que es hacer cada día las cosas lo mejor que pueda” y “seguir ayudando a otras madres con mi testimonio”.

“A los responsables políticos les digo que no hay dinero mejor invertido que el que se destina a investigación, al personal sanitario y a los niños, porque ojalá algún día el cáncer deje de llevarse a niños como mi hija Lucía”, aseguró emocionada.

Por otro lado, Manoli, una mujer mayor que ha vivido en un recurso institucionalizado durante la pandemia, expuso su historia para denunciar la falta de recursos de las residencias, aunque tras dos meses, pudo regresar a su casa. Eso sí, recordó que había más de 300 residentes, y destacó que “no me dejaban entrar en la habitación y tenía que estar todo el día en una sala con mucha gente” y que “no me daban tiempo de terminar ni de comer en ocasiones”.

En otro orden de cosas, se visibilizó la situación de las mujeres con discapacidad lesbianas, bisexuales y transexuales, a través del testimonio en primera persona de Estefanía, una joven con discapacidad intelectual perteneciente al colectivo LGTBI. “No somos ratas, somos personas”, avisó esta mujer, quien agradeció el apoyo de Plena Inclusión en Aragón para afrontar las situaciones de discriminación.

DESAPARICIONES

Posteriormente, Lourdes Serdín, representante de la asociación Ni Un Niño Más de Paraguay, informó sobre el caso de Juliette Le Droumaget, una niña con discapacidad de siete años que ha desaparecido durante la pandemia en el país latinoamericano. Lamentó “el parón” en la investigación del caso de esta menor y criticó la “falta de respuestas” que la familia afectada está sufriendo: “Se cumplen 67 días de su desaparición, hemos hablado con autoridades y queremos hablar con el presidente de la República, porque queremos que este caso se aclare. Hace año y medio hubo otro caso de un niño con discapacidad que desapareció y la investigación quedó en el olvido”.

Precisamente, la secretaria general de la Confederación Nacional de Discapacidad de Paraguay (CONADIS), urgió a los responsables políticos y a la justicia a pronunciarse sobre esta desaparición y a contribuir a que se resuelva. En este sentido, la vicepresidenta ejecutiva de CERMI Mujeres señaló que la entidad ha trasladado a la ONU esta desaparición.

Por último, se trató la situación de las mujeres con discapacidad en las comunidades indígenas. Para ello, intervino desde México Olga Montúfar, miembro de la Red Global de Indígenas con Discapacidad, quien incidió en que las comunidades indígenas decidieron “aislarse totalmente por la pandemia”. 

Esto, según detalló, “ha hecho que haya menos contagios, o casi ninguno, pero han sufrido otras circunstancias como menos personal médico, falta de acceso al agua o a internet y mayor deterioro del tejido económico”.