Así se desprende del estudio piloto ‘Bienestar Emocional’ realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), en el que han participado 937 personas (45,9 hombres y 54,1 mujeres), del 5 al 8 de junio. Ocho de cada diez encuestados considera que durante la desescalada muchas personas han empezado a saltarse las normas.

La encuesta concluye que al 89,1% de los españoles le preocupa mucho o bastante la situación que se vive en España y en otros lugares por la crisis sanitaria del coronavirus, aunque el 44,9% afirma que no teme enfermar.

En estos momentos, lo que más preocupa a los españoles son los efectos negativos sobre la salud física (36,4%), seguidos por las repercusiones sobre la economía y el empleo (31%). Seis de cada diez encuestados cree que cuando termine la pandemia las cosas no volverán a ser como antes.

La mayoría de los ciudadanos, el 68,3%, cree que la crisis sanitaria ha tenido impacto en la salud emocional de todas las personas, mientras que un 30 % considera que solo en las que han sufrido esa enfermedad directamente.

De las personas encuestadas, el 86,4% ha convivido con otras personas durante el confinamiento mientras que el 13,4% lo han hecho en soledad. Ocho de cada diez no ha recibido ayuda de familiares, vecinos o amigos durante la etapa de confinamiento para hacer la compra o acompañamiento. Durante el periodo del confinamiento la relación con la familia no ha cambiado para el 53% de los españoles, al 21% le ha mejorado y al 3,4% le ha empeorado.

Entre los mayores propósitos y reflexiones que los españoles se han planteado durante estos meses están: mejorar actividad física (52,6 %), la salud (50,2 %), los hábitos de alimentación (41,7%) y la relación con la familia (39,8%). Cosas que reconocen que les han hecho sentirse mejor: aprovechar mejor el tiempo, sentirse mejor y útil, distraerse y entretenerse y pasar más tiempo con la familia. Y se han sentido peor al sufrir malestar emocional por la situación el 22,5 % de los españoles y por no poder salir el 22 %.