Toda relación tiene momentos y todos los momentos hacen la relación. A veces, vamos viento en popa y otras nos sentimos a la deriva, de hecho, cuando son más veces de las que nos gustaría, es cuando debemos elegir si él es el compañero de viaje y vida que queremos, y no hablemos de necesitar porque para vivir te necesitas únicamente a ti. 

Sería ilógico generalizar todas las relaciones, pero lo que sí que podemos afirmar es que en todas las relaciones sentimentales intervienen 3 factores; tiempo, intensidad y, sobre todo, el comportamiento del ser humano, como pareja y sobre todo como persona. 

Durante la relación, cuando una de las personas está aferrada a mantener ese vínculo de amor, sufre una lucha constante en su cabeza. Le invaden sentimientos de duda e impotencia, siente que debe seguir y pelear por mantener a flote su relación, donde los factores de presión (familiar y social) tienen un poder incontrolable sobre nosotros mismos. 

Aceptas el control por parte de tu pareja, un control que no asfixia lo suficiente para que puedas respirar. Dices sı́ por miedo. Sobrellevas todos los defectos de la otra persona. Intentas establecer límites, aunque no sean respetados. Piensas que solo él puede hacerte feliz. No es una relación de igual a igual. A veces, la historia cambia, aunque no altere el resultado. Dices sı́ por necesidad. Idealizas los defectos de la otra persona. Te sientes incapaz de poner límites. Tu felicidad depende de el/ella. No es una relación de igual a igual. 

Sin importar si fue él o tú quien tomó la decisión, a veces la ruptura no solo es inevitable, sino que se vuelve necesaria. -Se acabó- es, sin duda, la frase más irreal que existe cuando la relación de pareja ha llegado a su fin. 

Tras una ruptura, por mucho que haya sido la decisión más acertada, hay veces que tu YO empieza a sentir emociones descompensadas como: depresión, inmadurez, ansiedad generalizada, inestabilidad, dependencia…porque a diferencia de lo que siente una persona cuando está enamorada, para el adicto, el amor se transforma en “dolor y sufrimiento «. Todo ello es Adicción emocional. 

Una de las patologías que más afecta a la sociedad y que pocos saben que la padecen y sobre todo cómo tratarla. La adicción emocional viene dada por un patrón de comportamiento humano en la que la persona actúa de un modo irracional sin ser consciente de ello, o sin tener la capacidad de detener esa situación. El ser humano bajo una situación de adicción emocional siente necesidades extremas e imperiosas, incluso dañinas para su propio ser, ya que basa toda su vida en la relación de pareja que tiene o tuvo. El adicto emocional se vuelve irresponsable consigo mismo, su prioridad es la pareja y deja atrás todo lo demás, incluso lo que le hace feliz. 

Hoy en día, pasan por consulta un gran número de pacientes con dependencia emocional o adicción a otra persona. Se trata de una patología casi invisible, basada en un patrón de necesidades emocionales no satisfechas, que la persona intenta cubrir con otras personas de forma desadaptativa, excesiva y mantenida en el tiempo. 

El adicto emocional se caracteriza por presentar un duelo doloroso- patológico, que no entiende y, por tanto, no acepta. Constantemente, se ve envuelto en una montaña rusa de emociones intercaladas: tristeza, ira, crisis de llanto, alegría, euforia… muchas de esas emociones son evidentes, pero a veces puede que ese duelo no esté dejando salir a la superficie otras emociones más difíciles de afrontar, pero sin duda, es necesario manejar, como es el caso del dolor, la angustia permanente, o el sentimiento sentirse en la más absoluta soledad. 

Lo fundamental, es aceptar en todo momento los sentimientos, parezcan lógicos o no tienen una causa psico-racional que siempre debemos respetar y atender. Muchos adictos-emocionales, de manera consciente o inconsciente, no se permiten sentir esas emociones, ya sea por un mecanismo de autodefensa, por miedo al rechazo social, idealizando la situación…; pero la solución reside en reconocer y trabajar todo sentimiento experimentado. 

Los adictos-emocionales se enfrentan a un gigante: la sociedad actual, en la que abandonarse al dolor está considerado como negativo, débil e insano y donde la soluciones ante este problema, escasean. 

HABLEMOS DE DESINTOXICACIÓN EMOCIONAL 

Pilar Guerra, experta en Psicología Clínica y Coaching, basándose en numerosos estudios y sobre todo en su experiencia persona ha creado el único MÉTODO para tratar la ADICCIÓN Y DESINTOXICACIÓN EMOCIONAL. 

La adicción emocional es el gran enemigo de esta sociedad y aún no se le ha puesto nombre. Hasta hoy, no se había planteado ningún tipo de terapia para tratar a un adicto emocional, todo se reducía a la mítica frase- el tiempo lo cura todo-. 

“Alguien que no ha pasado por una situación semejante puede escucharte, pero no entenderte. Tras vivir una experiencia de divorcio de pareja con un duelo muy doloroso decidí ofrecer a la Sociedad lo que yo no tuve de ella cuando pasé por mi propio proceso de ruptura.” Afirma Pilar Guerra. 

El Método Pilar Guerra se basa en grupos de apoyo, El método basa su filosofía en la terapia de grupo desde la convicción de que, para transitar el proceso del duelo, es mejor hacerlo acompañados por psicólogas y coaches que han pasado por las mismas experiencias y que a día de hoy hayan superado su adicción y sean emocionalmente independientes. Los profesionales se convierten en “un espejo donde el paciente puede verse en un futuro”. 

El MÉTODO PILAR GUERRA CUENTA CON DOS MODALIDADES: 

A veces las circunstancias mandan sobre lo deseos. Debido a la situación actual provocada por el virus Covid-19, la modalidad intensiva del método ha sido aplazada apelando a la responsabilidad social. “Nuestro gran proyecto se basa en 72 horas en una preciosa Villa de Segovia, donde el entorno rural aporta un enfoque especial para sanar el alma donde las mujeres se introducen de lleno en las sesiones de psicoterapia, coaching personal y talleres de relajación” explica, Pilar Guerra, directora y fundadora del método. 

El equipo profesional, consciente de la necesidad que presentan muchas mujeres por salir de esa Adicción Emocional, ofrece la posibilidad de realizar el Método a través de sesiones grupales online o presenciales en la ciudad de Madrid. El método para llevar a cabo la Desintoxicación Emocional, basado en sesiones de terapia y coaching personal tiene una duración de 4 meses. Precio presencial 1000 euros. Precio online 800 euros 

“Este proyecto refleja una involucración personal abismal, cualquier modalidad va acompañada de un servicio de atención psicológica en el momento en el que el paciente lo necesite. El método en ambos casos tiene una regla inquebrantable: estar ahí por y para ti” puntualiza Pilar Guerra. 

Recuerda si es amor, no todo vale.