Varias Comunidades, como Castilla y León, Asturias o Madrid han dado ya los primeros pasos para abordar cómo será la desecalada en las residencias de mayores -no así el Gobierno Central que aún dice trabajar en ello-. Sin embargo, aunque se comience a hablar de desconfinamiento, la situación de estos centros, que han sido unos de los principales focos de coronavirus del país -con más de 17.000 decesos por COVID-19-, es muy desigual en todo el país: en algunas residencias se ha controlado la epidemia o directamente no han tenido casos; en otras, aún están realizando test a los residentes y, finalmente, las hay que todavía, según denuncian sus trabajadores, no cuentan con las medidas de seguridad adecuadas por falta de material.

De esta manera, según un estudio realizado por CCOO (@CCOO), en la Comunidad de Madrid -el epicentro de la epidemia en España- el 73% de las residencias aún no contarían con los equipos de protección necesarios; sólo se habrían hecho test al 50% de los residentes y, en la mayoría de casos, únicamente se estarían realizando pruebas a los trabajadores de baja.

Con todo, la situación no es uniforme en todo el país. Madrid (5.846 muertes en residencias por coronavirus o con síntomas similares), Cataluña (3.327), Castilla y León (2.493) y Castilla-La Mancha (2.093) se posicionan como las Comunidades que peor han controlado al virus y con una mayor incidencia en residencias. En el extremo opuesto estaría Canarias que, con 17 fallecidos, se consolida como una de las autonomías con menos decesos en geriátricos durante la pandemia, después de Ceuta y Melilla.

El virus no está controlado aún

«El mayor problema sigue siendo la falta de Equipos de Protección Individual (EPI). Los hay, pero no de una manera uniforme. No todas las residencias disponen de un igual número o de las cantidades necesarias. Las empresas han recurrido a la administración, pero son ellas las que tienen obligación de proteger. Está claro que hacen falta más EPI y formación para utilizarlos adecuadamente», sostiene la secretaria general de Salud y Dependencia de UGT (@UGT_Comunica), Gracia Álvarez.

"Desesperación" en los centros de mayores al no llegar los test para residentes y trabajadores

Asimismo, aunque no todas las Comunidades estén en la misma situación, Álvarez piensa que, en general, «todavía estamos en un momento de control de la enfermedad». Por ello, propone «hacer test a todos, para ver si las residencias están limpias». Y, de realizarse estas pruebas, afirma, se tendrían que hacer «con criterio». «En algunos casos en Madrid han estado haciéndolos, pero sólo a una parte», critica.

«Para estar preparados para la desescalada, primero deberían tener controlado el virus. Todavía no se sabe qué trabajadores son positivos. Ha habido muchas bajas y las residencias querían que se reincorporase el personal. Al resto de trabajadores, dependiendo de la empresa, se le hace el test si los compran ellos, pero la mayoría, no. En cuanto a residentes, la orden era hacer la prueba a todos los que tenían síntomas», explica la responsable de residencias privadas en la Comunidad de Madrid de CCOO, Juani Peñafiel.

Por esta razón, Peñafiel considera que es esencial tener más EPI y que se hagan pruebas a todo el personal, para que los trabajadores no sean posibles vectores de contagio y para que puedan desempeñar su labor con seguridad, cumpliendo así con «la Ley de Salud Laboral». «Las empresas se van a hacer cargo de comprar los equipos, pero, ¿cómo lo van a hacer? ¿quién les va a vigilar?», se pregunta.

Igualmente, de cara a futuros rebrotes que algunos expertos y las propias administraciones prevén para otoño de 2020, la sindicalista pide que se elaboren cuanto antes «protocolos».

Las patronales piden que se desescale

Así, las propias patronales del sector reconocen que el reparto de material y test no ha sido igual en todas las Comunidades y regiones y que sigue habiendo carencias. Aun así, piden cuanto antes un «desconfinamiento seguro» de las residencias.

«Al menos en los grandes grupos, aquellos que cuentan con una estructura más profesionalizada, se dispone de EPIs necesarios para el día a día. Si bien es cierto que en pleno impacto de la pandemia, y con el mercado paralizado por el Gobierno, correspondía al Ministerio de Sanidad el suministro de estos equipos de protección, una vez que pasaron esas dos semanas, y que el mercado estuvo abierto de nuevo para que las empresas privadas compraran, volvió el nivel normal de EPIs a los centros», asegura Jesús Cubero, secretario general de AESTE (@AESTE_oficial), la patronal que engloba a las grandes firmas del sector como Domus VI, Amavir, Orpea, Sanitas o Ballesol.

«Hemos renunciado en varias Comunidades Autónomas desde hace unas semanas a que nos suministrasen equipos, porque sabíamos que podía ser más necesarios en otras residencias más pequeñas», señala Cubero. Y añade: «Creo que ya ha pasado el tiempo necesario para que incluso esas residencias más pequeñas puedan proveerse de sus propios EPIs y no tengan que estar a la espera de que la comunidad autónoma de turno quiera suministrárselos».

Rápidos, PCR o Serológicos: guía definitiva de los test ante el coronavirus

Además, explica, AESTE ha realizado «una recomendación a los ministerios de Sanidad y de Derechos Sociales, para que contemplen en sus recomendaciones a las Comunidades Autónomas los siguientes protocolos: de desconfinamiento dentro de los centros; de visitas de familiares en caso de residentes terminales; de visitas; de nuevos ingresos; de apertura de centros de día; de servicio de ayuda a domicilio; de teleasistencia y ante rebrote de COVID-19″. 

Por último, Cubero sostiene que todo este proceso debe ser llevado a cabo bajo las recomendaciones «de profesionales de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (@seggeriatria)». «Por una vez, los políticos deben dejar que sea un comité de expertos de verdad quien marque el ritmo y los procedimientos de desescalada, en función de las necesidades de los mayores», apunta.

Por otro lado, en CEAPs (@cea_ps), la patronal mayoritaria, entienden que «se ha mejorado, pero no se puede generalizar. Hay partes de España donde se están realizando test y la situación es mucho mejor que al comienzo, sin embargo, en otras, no».

Cabe destacar que esta organización empresarial también ha hecho llegar a las administraciones sus recomendaciones para realizar una desescalada segura (consulta aquí las propuestas). Éstas contemplan, en fase 1, el desconfinamiento dentro del centro de las personas que no tengan síntomas, después de una cuarentena y de manera segura y, en fase 2, «salidas individuales y grupales al exterior del centro en un radio de 1 km. y en coordinación y colaboración con los equipos profesionales».

«Creo que es esencial empezar a hacer un desescalamiento ordenado. Los residentes llevan más de dos meses confinados. Es esencal que puedan empezar a salir de sus habitaciones. Físicamente, se están deteriorando a marchas forzadas. Necesitan socializar y ver a sus familiares», comenta por su parte el presidente de la Federación Empresarial de la Dependencia (@FEDdependencia), Ignacio Fernández-Cid.

No obstante, opina, para que se pueda llevar a cabo este desconfinamiento sería necesario tener «información» sobre el estado de los residentes. «Nos tenemos que convencer de que este virus va a estar con nosotros bastante tiempo. Los test van a ser una herramienta tan habitual como las mascarillas», afirma.

De igual manera, Fernández-Cid coincide con los sindicatos en pedir que se hagan pruebas «a todos en el mismo día» para tener una visión real del impacto de la pandemia en los centros. Y critica que, «dependiendo del área sanitaria» se consiga que «a todos los residentes se los pasen o no». Por ello, el presidente de la FED solicita también unos criterios comunes entre administraciones. «Si empezamos la desescalada, necesitamos toda la información para no cometer errores», concluye.