Con el paso de los años, la industria farmacéutica ha corroborado la importancia de saber adaptarse a un contexto cambiante y versátil. Las necesidades sociales, económicas y de bienestar han evolucionado y se han transformado en las últimas décadas, por lo que la industria se ha visto obligada a integrar la flexibilidad en su forma de interactuar con esas nuevas y renovadas necesidades de la sociedad, donde se prima la agilidad, la eficiencia y la democratización.

Actualmente, vivimos en un sistema globalizado, donde las políticas en el ámbito de la salud, así como las aproximaciones que los diferentes sistemas políticos hacen sobre sus pilares del bienestar, son totalmente volátiles e inestables, lo que ha dificultado establecer un discurso transversal sobre aquello imprescindible y fundamental: la salud de los ciudadanos de todo el mundo. En este escenario se plantean diferentes retos de la industria farmacéutica, que pasan por enfatizar el valor añadido de su labor, más allá de su cuestionada reputación por algunas voces críticas, así como por favorecer el diálogo entre los agentes de la industria e Instituciones para ir de la mano con el fin de construir un mundo mejor para todos.

En España, el sistema de salud se postula como uno de los pilares esenciales del estado del bienestar, sin embargo, en muchas ocasiones, las políticas de inversión, innovación y las políticas sanitarias en su globalidad, no han respondido al escenario en el que nos encontramos.

La industria farmacéutica en España, no sólo ha tenido que lidiar con las dificultades económicas y las diferencias políticas del país en las últimas décadas, sino que además se ha enfrentado a un contexto de ‘infodemia’ – abundancia de información, en su mayor parte poco rigurosa – que ha derivado en conceptos muy relevantes como los bulos médicos, altamente integrados en el discurso de los ciudadanos y que, inevitablemente, modifican las acciones de los diferentes agentes del sistema de sanitario y farmacéutico y sus respectivas decisiones.

En un nuevo paradigma, donde el paciente está mucho más empoderado, es capaz de tomar decisiones con criterio y tiene más acceso a información de interés – tanto del ámbito político, económico, como social – resulta primordial que la industria identifique cuáles son sus desafíos más inmediatos y plantee formas de abordarlos de forma activa para ganarse así la confianza real de la ciudadanía.

Así, el presente documento aborda algunos de estos retos y expone reflexiones para abordar los diferentes escenarios.

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