El confinamiento prolongado ha provocado que el aislamiento social y la soledad forzada sean una realidad difícil de soportar para muchas personas mayores. A todo ello se le suma el miedo que sienten nuestros mayores por si les ocurre alguna emergencia y nadie puede ir a atenderles. Doro, empresa especializada en soluciones de comunicación para personas mayores, lleva más de 10 años trabajando para que los mayores estén siempre protegidos y conectadas.

En 2008, Doro lanzó Care IP®, la primera alarma digital de teleasistencia del mundo (un dispositivo que pide ayuda en situaciones urgentes). Cuando Doro comenzó a pensar en una actualización del dispositivo, que había permanecido esencialmente sin cambios durante más de una década, buscaron la ayuda de McKinsey Design.

«La gente vive más tiempo que nunca, así que ha llegado el momento de innovar en tecnologías que ayuden a los mayores», dice Ulrika Vejbrink, directora adjunta de diseño de McKinsey. De hecho, nuestra investigación muestra que se espera que las poblaciones de jubilados y senior crezcan un treinta por ciento en la próxima década. Ulrika añade que esto, junto con el deseo de las personas de envejecer en su lugar, significa que sistemas como Eliza son más necesarios que nunca.

La característica principal de Doro Eliza es un único botón de alarma. Cuando se pulsa, el dispositivo llama a un centro de recepción y se conecta con una amplia gama de sensores de teleasistencia, como detectores de humo, que ayudan a asegurar que se desplieguen los servicios adecuados para ayudar a la persona en apuros.

Se trata de un centro de teleasistencia inteligente, exclusivo y muy versátil, con un diseño elegante que ofrece la mayor seguridad y fiabilidad posibles a usuarios, centros de recepción de alarmas y proveedores de servicios por igual. Sube el listón de la teleasistencia avanzada aprovechando al máximo las posibilidades que ofrecen las redes digitales de hoy y del futuro. Además, su diseño contemporáneo y detallista, cuya estética se asemeja a la de los dispositivos modernos que encontramos en cualquier casa actualmente, lo hace más fácil de colocar y de integrar. «Buscamos un diseño limpio y minimalista», dice Jan Puranen, director de diseño asociado de McKinsey, sobre el diseño de Doro Eliza. «Demasiado desorden y tecnología puede hacer que sea difícil de usar o entender.»

Por otro lado, en cuanto a la parte estética, Jan explica que muchas personas mayores atribuyen un cierto estigma a tener tal alarma en su casa. Para afrontar este desafío, el equipo se inspiró en algo más familiar para estos usuarios: una radio analógica. «Necesitábamos algo que expresara fiabilidad y calidad», explica Jan. Se eligió una estructura vertical con una base estable para que la alarma pudiera colocarse en un lugar discreto, que fuese casi como elemento decorativo.

La forma en que se utiliza la alarma varía según la persona y el mercado, dependiendo de los tipos de usuarios. «Tuvimos que pensar en la adaptabilidad y en asegurar la facilidad de uso para los distintos niveles de destreza», dice Ulrika. Aclamado por su estética de vanguardia, que le valió el premio de diseño iF 2020, el Doro Eliza «realmente sube el listón en la industria», dice Jan. «El uso de redes digitales 4G e IP asegura el más alto nivel de fiabilidad, seguridad y flexibilidad para los usuarios, para hoy y para el futuro».

Doro tiene un objetivo, que es facilitar la conexión con el mundo exterior, reducir la preocupación de las personas mayores y sus familias, y brindar a estas nuestros mayores la seguridad y tranquilidad que necesitan.