El próximo 17 de octubre se celebra el Día Mundial contra el Dolor. Una de las formas de dolor más difíciles de controlar es el dolor irruptivo[iv],[v]. Los datos epidemiológicos revelan que más de la mitad de los pacientes oncológicos presentarán dolor irruptivo durante la evolución de su proceso oncológico i. La prevalencia global del dolor irruptivo oncológico (DIO) es del 59,2%, y en el caso de cáncer metastásico es aún mayor, manifestándose en el 70% de estos pacientes[vi]. Recientes estudios revelan también que la prevalencia del DIO en pacientes ambulatorios es menor (39,9%), que la de los pacientes en centros de cuidados paliativos (80,5%)[vii].

El dolor irruptivo aparece de forma súbita y transitoria y se caracteriza por su intensidad elevada, un inicio rápido (1-5 minutos) y una frecuencia de 1 a 4 episodios al día, con una duración media de 45 minutos[viii]. Según explica el Dr. César Margarit, jefe de la Unidad del Dolor del Hospital General de Alicante y miembro de la Sociedad Española del Dolor (SED) “a veces el desencadenante es fácilmente identificable (al toser o moverse), o puede aparecer de forma inesperada. Esta aparición súbita limita la funcionalidad de los pacientes, genera miedo y además, por su elevada intensidad, sufrimiento y dolor”.

“El DIO es como una ráfaga de viento huracanado, que viene y desaparece rápido, necesitamos tratamientos muy potentes que actúen rápidamente y que duren muy poco con el fin de que, una vez desaparezca el dolor, el paciente no tenga efectos secundarios como somnolencia”, explica el Dr. Margarit.

Impacto del dolor irruptivo en la calidad de vida

El dolor irruptivo tiene un impacto sustancial en la calidad de vida de los pacientesii . “El DIO afecta a todas las facetas de su vida: a nivel físico porque supone un dolor muy intenso, agudo, inesperado en muchas ocasiones; a nivel psicológico porque produce ansiedad, miedo, depresión; y socialmente lleva al retraimiento social, alteración de las relaciones laborales, sociales y familiares”, explica el Dr. Margarit.

Para los especialistas, el manejo del dolor es uno de los síntomas a tratar y prevenir en los pacientes oncológicos, dentro de un abordaje global de cuidados continuos. “Es necesario escuchar a los pacientes y planificar un tratamiento acorde a las características del dolor, independientemente del estadio de la enfermedad, incluso en la fase de diagnóstico. Los tratamientos del dolor deben establecerse en colaboración con los pacientes para respetar sus preferencias con el fin de mejorar la adherencia terapéutica e integrar estos tratamientos en su día a día”, añade el Dr. Margarit.

Manejo del dolor irruptivo

A pesar de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, el dolor oncológico sigue siendo un problema importante[ix]. Estudios recientes han demostrado que el dolor no se controla adecuadamente hasta en un 31% de los casosIII. Para el Dr. Margarit existen múltiples razones de ello, “como la falta de accesibilidad a tratamientos, la ausencia de control del dolor basal, miedos y creencias no reales por parte de los pacientes, que creen que son tratamientos sólo para fases avanzadas, estigmatización social, y en algunas ocasiones, falta de conocimiento por parte de los profesionales de la salud”.

La necesidad de herramientas de evaluación validadas ha sido una limitación en el abordaje del DIOi. Está demostrado que la mejora del dolor, en su faceta de abordaje tridimensional (bio-psico-social), mejora la calidad de vida de todos los pacientes en general, con especial énfasis en los pacientes con cáncer, produciendo un aumento en la supervivencia[x]. Siempre que sea posible, los pacientes deben ser alentados a ser agentes activos en la gestión de su propio dolor[xi]

“No siempre somos capaces de planificar en un tratamiento las posibles exacerbaciones del dolor, pero sí que podemos adelantarnos en ofrecer herramientas terapéuticas que los pacientes puedan usar cuando tienen estos picos de dolor irruptivo. Una educación del núcleo familiar (paciente, cuidador, familia cercana) permite adquirir herramientas de confianza para recuperar la actividad, la funcionalidad y la calidad de vida ante la aparición de DIO”, explica el Dr. Margarit.

Compromiso de Kyowa Kirin con los pacientes oncológicos que sufren dolor

Kyowa Kirin mantiene un fuerte compromiso con los pacientes oncológicos que padecen dolor. Este compromiso se materializa en proyectos de apoyo a la investigación, como las becas sobre tratamiento sintomático del dolor, que organiza anualmente, junto a la Fundación de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). “Históricamente nuestra principal área de interés está orientada a mitigar el dolor irruptivo oncológico que sufren los pacientes, así como otras patologías relacionadas, como puede ser el estreñimiento asociado al uso de analgésicos opioides. Por otro lado, contamos con poder ofrecer en los próximos años nuevas moléculas que supongan un avance en distintos procesos oncológicos a través del desarrollo de tecnologías de anticuerpos monoclonales de última generación. Para nosotros, la innovación es, junto con el foco en el paciente, la manera de transformar vidas y la base para seguir avanzando en la mejora terapéutica de enfermedades con necesidades no cubiertas”, comenta Norberto Villarrasa, Director General Kyowa Kirin España.