Innovación y sostenibilidad deben ir de la mano, pero para ello es necesaria una dotación presupuestara importante en sanidad, una política farmacéutica comprensiva y exigente y reconocer la innovación de la industria. Estas son las principales conclusiones de la jornada virtual Health Economic Evaluation Summit (HEES), punto de encuentro de especialistas en evaluación económica de las políticas de precios y financiación de medicamentos a nivel internacional. Organizadas por la Cátedra para la Economía de la Salud y Gestión Sanitaria, integrada por ESTEVE y la Universidad Politécnica de Valencia, a lo largo de tres sesiones distintas.  

Durante las jornadas HEES se ha incidido en la necesidad de promover la innovación, darle entrada en el SNS y, sobre todo, analizar de qué modo mediante herramientas realmente útiles. Para ello, es indispensable tener un Ministerio de Sanidad robusto, con una dotación presupuestaria importante y con suficientes recursos. Y, por supuesto, dotar de incentivos a las compañías que estén haciendo un esfuerzo en innovación.   

También se ha destacado la importancia del criterio de la aportación de las compañías al PIB nacional, que debería ser un criterio evaluador de mayor peso para estimular el tejido productivo. En este sentido, los ponentes se han mostrado partidarios de mantener cualquier acuerdo que facilite la sostenibilidad del SNS, como el actual con Farmaindustria, que permite el retorno de cualquier crecimiento anual del gasto farmacéutico superior al PIB nominal por parte de la industria.  

¿Compra por resultados? Sí o no y cómo

En las jornadas-webinar HESS se ha afirmado que el reto para el SNS es determinar qué entiende por valor en sanidad y decidir qué quiere pagar por la innovación y sus beneficios. Los expertos han coincidido en que actualmente la incorporación de la innovación es más rápida, pero también que su coste es mayor, y que nunca hemos tenido tanta innovación y tan pocos recursos para sufragarlaPor ello, es crucial determinar el procedimiento de evaluación y fijación de su precio. 

El pago por resultados es una opción para limitar incertidumbres y para que el proveedor de la innovación no sea indiferente a las consecuencias reales del uso del medicamento. Sin embargo, el gran reto es definir el valor del medicamento y medir estos resultados.

La exdirectora de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Andalucía (AETSA), Sandra Flores, ha señalado que “las AETS están preparadas y pueden ser un apoyo de alta calidad en la evaluación y posicionamiento de fármacos en el SNS, pero en España, AETSA tiene esta competencia en su cartera de servicios. Asimismo, la colaboración a nivel europeo apuesta claramente por potenciar el papel de las AETS en esta área, pero es una asignatura pendiente en nuestro país”. 

En España se ha impulsado la iniciativa Valtermed, pero es necesario diseñar adecuadamente los sistemas de información para que sean interoperables y eficientes. En este sentido, se ha debatido sobre cuál es el grado de utilidad de modelos de Big Data y Real World Data, tecnología disponible desde hace años, pero poco aplicada a la sanidad. Según el jefe del Servicio de Investigación y Ensayos Clínicos del Hospital 12 de Octubre de Madrid, Agustín Gómez de la Cámara, “uno de los objetivos primordiales de estas herramientas es generar modelos predictivos para anticiparnos a las necesidades sanitarias y ofrecer una atención sanitaria más eficaz y optimizar la gestión clínica, así como el tratamiento y la atención del paciente. Y todo ello usando fuentes de información ya disponibles, como los registros electrónicos de salud, los datos de regulación…”.  

Algunas experiencias internacionales 

En el encuentro también ha habido espacio para compartir la experiencia de algunos Estados miembros de la UE en relación con la evaluación del precio de los medicamentos. En el caso de Francia, por ejemplo, es necesario que el laboratorio solicite específicamente la financiación del fármaco una vez autorizado, procedimiento que pasa por la Haute Autorité de Santé (HAS) y el Comité Economique des Produits de Santé (CEPS). Y existen dos criterios cruciales a tener en cuenta: el ASMR (progreso terapéutico y valor agregado), y el SMR (análisis de la eficacia y los efectos adversos). 

Igual que en España y en otros países, Italia cuenta con una ley específica (aprobada en 2012) que acelera el procedimiento para medicamentos prioritarios o huérfanos. Además, este año el Gobierno ha publicado un nuevo decreto con dos nuevos criterios cruciales en la fijación de precios: las necesidades no cubiertas y el valor añadido. 

Finalmente, en Portugal se realiza un análisis farmacoterapéutico que incluye la comparabilidad con otras alternativas disponibles y el valor añadido del medicamento y un análisis farmacoeconómico que tiene en cuenta la reducción de la incerteza económica y el aumento de la accesibilidad. Todo ello con una monitorización continuada que puede conllevar la necesidad de una reevaluación del precio.