El otoño puede estar poniendo a prueba nuestra vitalidad, disminuyendo nuestras defensas y provocando dolores articulares. Los cambios atmosféricos propios de este periodo, como el descenso de las temperaturas o la bajada de presión, junto con la reducción de las horas de sol y la vuelta a la rutina pueden afectar a nuestro sistema inmunitario, favoreciendo el cansancio y la fatiga, e incidir especialmente en nuestros músculos y articulaciones, provocando su contracción y rigidez.

Además, unas defensas bajas, asociadas a un bajo nivel de vitaminas y minerales, puede favorecer la aparición de gripes y resfriados. Y la incertidumbre de la COVID-19 tampoco contribuye a nuestra buena salud física y mental.

A esto se suma que la reducción de horas de sol incide también de forma directa en nuestro estado anímico, provocando la ‘astenia otoñal’, una sensación de falta de vitalidad generalizada que ocurre por el proceso de adaptación del organismo a los cambios estacionales. Supone debilidad para realizar incluso tareas sencillas, y sus síntomas más frecuentes son dificultad para concentrarse, falta de apetito, cansancio, somnolencia y disminución de defensas.

Aquilea, marca especialista en productos naturales de la compañía farmacéutica Uriach, cuenta con una serie de productos que pueden ayudar a superar octubre lleno de energía: Aquilea Articulaciones Forte-dol, que previene las molestias articulares y contribuye a la flexibilidad y movilidad articular, Aquilea Magnesio MAX, que ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga y a mantener el sistema muscular y energético, y Aquilea Vitamina C + Zinc, orientado a mantener las defensas naturales y un funcionamiento normal del sistema inmunitario.

Además de estos productos, Aquilea nos ofrece cinco consejos para seguir cuidándonos este otoño:

  1. Practica ejercicio. Con el cambio de presión atmosférica, nuestras articulaciones se pueden ver resentidas. Por eso es recomendable practicar ejercicio físico con regularidad para fortalecer los músculos y el sistema articular. Actividades de bajo impacto como pilates, yoga, natación, montar en bicicleta o pasear permiten reforzar la movilidad articular y mejorar la elasticidad de la musculatura. Del mismo modo, es recomendable evitar las actividades de impacto que sobrecarguen las articulaciones.
  1. Evita escenarios de estrés. Las situaciones de nervios pueden afectar a unas defensas propias a ser bajas durante el periodo otoñal. Aprovecha la oportunidad para probar nuevas actividades y cambiar todo aquello que no sea de tu gusto. 
  1. Descansa y reajusta tu ‘reloj interno’. Durante los pasados meses es común acostarnos y levantarnos tarde, con lo que cambiamos nuestro reloj biológico. Además, ahora que hemos recuperado rutinas, el cambio de ritmo puede hacernos sentir cansados y con sueño. Para que vuelva a la normalidad, es recomendable acostarnos pronto y dormir las horas suficientes, así como volver a la rutina con tranquilidad y horarios estables.
  1. Mantén una alimentación equilibrada. Un menú basado en la dieta mediterránea favorecerá nuestro bienestar tanto físico como mental. Si las articulaciones se ven resentidas por la presión propia del otoño, puedes incluir en tus menús alimentos con alto contenido antiinflamatorio (jengibre, ajo, cúrcuma), con antioxidantes (té verde), ricos en omega 3 (pescados azules –salmón, atún, caballa-), y con alto contenido de vitamina E (frutos secos, verduras de hoja verde…).
  1. Protégete del frío. El descenso de las temperaturas puede afectar a nuestras articulaciones, nuestras defensas y nuestro estado anímico, así como provocar resfriados y gripes. Las extremidades inferiores y la cabeza son las partes del cuerpo más expuestas al frío. Cubrirlas con gorros y calzado adecuado nos ayudará a superar el otoño llenos de energía.