Más del 60% de nuestra salud está condicionada por el entorno en el que habitamos normalmente, un dato que debe ser tenido en cuenta a la hora de diseñar y proyectar aquellos espacios que tienen como finalidad contribuir al tratamiento y recuperación de personas que padecen alguna dolencia. ENERO Arquitectura, es uno de los estudios de arquitectura hospitalaria con mayor proyección en España, y lo que hace su trabajo reconocible en los centros sanitarios que diseñan y proyectan, es la aplicación de la innovación y la tecnología para crear entornos confortables y humanizados para los pacientes; y saludables y eficientes para los trabajadores. “Gran parte del bienestar de una persona reside en su equilibro emocional y la comprensión de su entorno. Nuestra idea de arquitectura hospitalaria gira sobre el concepto de diseñar espacios manteniendo el sentido de coherencia, es decir, factores que ayuden a los pacientes a comprender el entorno y percibirlo de forma coherente, estructurada y comprensible”, afirma Francisco Ortega, CEO del estudio, “para ello, es muy importante diseñar atmósferas que transmitan calidez, confianza y entornos que contribuyan al crecimiento social y personal de los pacientes, especialmente cuando se trata de menores o personas que permanecen ingresadas por largos periodos de tiempo.”

¿Cómo se aplican estos conceptos en la arquitectura hospitalaria?

A la hora de empezar a desarrollar el proceso de diseño de un centro hospitalario, hay que tener en cuenta los objetivos que se quieren logar: generar salud, mejorar la calidad de vida y desarrollar el sentido de la coherencia, es decir, humanizar la asistencia y estancia de los pacientes. Para ello son importantes los siguientes puntos:

–          La percepción y la ubicación: el empleo de los colores para facilitar la ubicación dentro del edificio y proyectar espacios fácilmente reconocibles y distinguibles a simple vista.

–          El uso de los colores, las formas y las texturas: los colores cálidos aportan una placentera sensación de calma y sosiego; las imágenes de entornos naturales también transmiten tranquilidad, y la integración de texturas fácilmente reconocibles aportan sensación de seguridad.

–          La luz natural y las vistas al exterior: no solo disminuyen el estrés del paciente, sino que contribuye a respetar los ritmos circadianos. En zonas como los quirófanos, mejora considerablemente la sensación de bienestar del paciente y de los trabajadores.

–          El entorno restaurativo: integración de los espacios naturales que rodean el centro hospitalario, el uso de elementos naturales como la piedra caliza o la madera, y el uso de formas que recuerden o sugieran seres vivos.

–          Higiene acústica: generar espacios de silencio y evitar ruidos nocivos para el paciente.

–          Lugares de encuentro y socialización: áreas de recreo para niños y adultos, pero también lugares con intimidad para el esparcimiento personal. Este punto es especialmente importante en las áreas pediátricas, donde es importante reforzar el contacto de los pacientes con otros niños y niñas para reducir la ansiedad y el miedo de los menores y sus familiares.

–          Lugares de desarrollo físico y cognitivo: como zonas de lectura y de recreo.

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