El ministro de Sanidad, Salvador Illa, anunció la semana pasada que las primeras dosis de la vacuna contra la COVID-19 de Pfizer y BioNTech llegarán a España el próximo sábado 26 de diciembre y que un día después comenzará la vacunación en nuestro país. En ese contexto de inminente aterrizaje de la primera vacuna contra el coronavirus aprobada por la Agencia Europea del Medicamento, los farmacéuticos de atención primaria (FAP) defienden su preparación para desarrollar su papel en el almacenamiento, custodia, conservación y distribución de estas vacunas en España. 

Al respecto, desde la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP) se recuerda que esas funciones de los FAP están reconocidas por la Ley de Garantías y Uso Racional del Medicamento y, a nivel autonómico, por sistemas de salud como, por ejemplo, el andaluz, que incorporó en la Orden de creación las plazas de farmacéuticos de atención primaria estas responsabilidades que los FAP venían realizando desde sus orígenes. En ese sentido, desde SEFAP se señala también la “enorme variabilidad” que existe entre las diferentes Comunidades Autónomas en relación a la actividad que los FAP desempeñan en la gestión de las vacunas. 

“Si tenemos en cuenta que las vacunas son medicamentos, según la Ley de Garantías el almacenamiento, custodia y distribución de las mismas, en el marco del Sistema Nacional de Salud, correspondería a los servicios o unidades de farmacia existentes, que son dos: de Atención Primaria y Hospital. ¿Quiénes mejor que los profesionales que mantienen un contacto estrecho con los profesionales de Atención Primaria, para conocer sus necesidades y establecer redes de colaboración y control de puntos críticos en la cadena logística de principio a fin?”, se pregunta Ángel Mataix, presidente de SEFAP.

EL EJEMPLO DE ANDALUCÍA

Los Farmacéuticos de Atención Primaria, desde su incorporación a las estructuras del Servicio Andaluz de Salud (SAS) en 1987, han sido los responsables del almacenamiento, custodia, conservación y distribución de la de las vacunas vinculadas a los distintos programas de vacunación (programa de vacunación infantil, vacunación de mayores y campaña de vacunación de gripe). 

“Estos programas exigen que nuestras vacunas lleguen a tiempo y manteniendo condiciones de temperatura adecuadas a todos los centros de atención primaria de Andalucía, incluidos consultorios locales con puntos de vacunación, ya que son programas en los que tenemos que garantizar máxima accesibilidad para la población”, explica Teresa Molina López, farmacéutica de atención primaria del Distrito Sevilla y miembro de SEFAP. La FAP señala que a nivel operativo se trata de un trabajo “muy protocolizado en cada una de sus etapas” y en el que participan muchos profesionales “trabajando en red”. 

En ese operativo, en que Molina López asegura que el trabajo en equipo, la protocolización, la comunicación fluida y la formación periódica “son las claves del éxito”, los FAP no sólo juegan un “papel fundamental” en el almacenamiento, custodia, conservación y distribución de la vacunas, sino que además asumen la formación continua periódica de toda la red profesional implicada en la logística, llevan a cabo un asesoramiento en las actividades de farmacovigilancia, y resuelven dudas y consultas sobre el manejo de las vacunas a nivel de administración, posología y registro y comunicación de incidencias.

LOS FAP “PREPARADOS” PARA LAS VACUNAS DE LA COVID

Para Teresa Molina López, los más de 35 años de experiencia profesional de los farmacéuticos de Atención Primaria en esta área de trabajo, así como su actualización constante en materia de vacunas, avala su preparación para gestionar las vacunas de la COVID-19. “En este caso sabemos que vamos a tener varias vacunas, con diferentes exigencias en cuando a condiciones de conservación. Para una de ellas, la primera que nos llegará, estas condiciones serán más exigentes que las que venimos teniendo hasta ahora, pero se tratará de adaptar nuestra estructura a las necesidades actuales”, sostiene la miembro de SEFAP, que destaca que los FAP ya cuentan con mucha información sobre logística gracias a lo que viene publicado desde hace 15 días el Servicio Nacional de Salud británico (NHS). 

Molina López asegura que desde hace varias semanas los FAP del SAS están haciendo “un control de puntos críticos específico y extraordinario” en toda la cadena de almacenamiento y distribución “para tener todo a punto” en el momento en que se requiera su participación. En ese sentido, la FAP señala que en la primera fase de la vacunación contra la COVID-19, según ha informado la Consejería de Sanidad andaluza, la recepción de las vacunas ultracongeladas no será realizada por las unidades de farmacia del SAS. 

“Ahora mismo desconocemos los detalles de la organización logística que va a seguir a partir de esta recepción. Esperamos en los próximos días recibir información e instrucciones”, afirma Molina López, que recuerda que en cualquier caso el SAS conoce la experiencia de los farmacéuticos de atención primaria y su capacidad de respuesta. “Nosotros estamos preparados para lo que se nos requiera, tanto en esta primera fase de aplicación de la primera vacuna como en las siguientes. Hay otras vacunas para el coronavirus por llegar y muchos meses por delante de actividad vacunal, algo que nos va a exigir a todos un gran esfuerzo”, concluye.