La convergencia de síntomas como la depresión, la apatía o la ansiedad en personas con déficit cognitivo leve y ser portador del gen APOE incrementa el riesgo de padecer Alzheimer. Así lo indica Fundación ACE – Alzheimer Treatment & Research Center en un artículo del equipo de Psicología Médica publicado en la revista Scientific Reports, publicación del prestigioso grupo Nature. Se trata del primer estudio que explora el riesgo de la combinación de estos dos elementos en el contexto de una unidad de memoria.

Hasta el momento, se habían estudiado estas dos realidades de forma paralela y se había podido confirmar que tanto los síntomas neuropsiquiátricos mencionados como el gen APOE 4 eran factores de riesgo de desarrollar demencia. Sin embargo, nunca antes se habían explorado los efectos de combinar estos dos elementos en personas con déficit cognitivo leve. El estudio ha permitido demostrar que, aunque son factores independientes, cuando aparecen a la vez en un mismo paciente se convierten en una condición más decisiva en la aparición de una demencia.

Para llevar a cabo la investigación, los profesionales de la Unidad de Memoria de Fundación ACE han hecho un seguimiento a más de 1.500 usuarios de la Fundación con 60 años o más y con déficit cognitivo leve.

Conocimiento de valor para los profesionales 

Se trata de un estudio que aporta información de valor a los profesionales que trabajan en una Unidad de Memoria, ya que podrían identificar mejor a las personas con déficit cognitivo leve más vulnerables y, por tanto, intervenir en la condición neuropsiquiátrica de quienes lo sufren.

El Dr. Sergi Valero, jefe de Psicología Médica y autor principal del artículo, apunta que «los resultados de este estudio son un paso adelante en la identificación de los pacientes desde una perspectiva aplicada». «Considerar la combinación de la conducta y el gen APOE podría ser una estrategia muy útil para los profesionales de las unidades de memoria a la hora de identificar a los pacientes con deterioro cognitivo leve más propensos a la demencia», añade.

Así pues, el estudio representa una aportación muy valiosa para los profesionales, que pueden no sólo intervenir en síntomas como la depresión, la ansiedad o la apatía, sino también mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.