Alfonsa Rodríguez Bázquez ha celebrado hoy en la residencia IMQ Igurco Zorrozgoiti, perteneciente a la red de infraestructuras sociales de la Diputación Foral de Bizkaia, su centésimo cumpleaños. Además de una placa de calle bilbaína con su nombre, una tarta, una acuarela de Diana Rincón y el cariño de toda su familia —representada por su hijo José, debido a la pandemia—, la nueva centenaria ha agradecido el mejor regalo que ella y sus compañeros y compañeras de residencia han podido tener: la vacuna frente al coronavirus.

Alfonsa Rodríguez Bázquez nació el 7 de febrero de 1921 en la localidad de Arroyo de la Luz (Cáceres). No pudo acudir a la escuela porque su madre necesitaba su ayuda en las tareas del hogar (sufría de cojera). A los 17 años, conoció a Manuel, con quien se casó y tuvo cinco hijos (Lucía, Pepe, Puri, Jesús y Loli). 

Antes del nacimiento de su hijo pequeño, su esposo Manuel vino a Bilbao, como tantas otras personas, buscando una oportunidad de trabajo. Un año después, Alfonsa pudo mudarse junto con sus cuatro hijos a Bilbao, donde ya nació su quinto hijo. 

Alfonsa siempre ha sido una mujer dedicada al cuidado y educación de sus hijos, mostrando un carácter fuerte que ha sabido combinar con el cariño, de ahí que todos sus descendientes se mantienen unidos y atentos a cualquier necesidad que pueda precisar.

Con cien años recién cumplidos, y siendo residente del centro IMQ Igurco Zorrozgoiti desde 2017, es abuela de quince nietos, una feliz bisabuela de 18 biznietos y orgullosa devota de sus tres tataranietos. Toda una campeona de la vida.