La Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (ACMB) ha celebrado hoy una jornada monográfica con el título ‘La farmacia comunitaria durante la COVID-19: acercando la atención sanitaria a toda la población’, que ha podido ser seguida libremente y de manera gratuita por videoconferencia en Internet. 

En la jornada se expuso el ‘Modelo de colaboración de las farmacias con las autoridades sanitarias en el País Vasco y en Cantabria’, por parte de Miguel Javier Rodríguez, consejero de Sanidad del Gobierno de Cantabria, y Gotzone Sagardui,consejera de Salud del Gobierno Vasco. Ambas intervenciones fueron presentadas por Ricardo Franco, presidente de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (ACMB), y Antonio del Barrio, vicepresidente de Farmacia de la ACMB.

La consejera de Salud del Gobierno Vasco, Gotzone Sagardui, detalló las actuaciones que en Euskadi se han llevado a cabo durante la pandemia para garantizar el acceso de cada persona a su tratamiento médico, permaneciendo el mayor tiempo posible en sus casas y reduciendo los riesgos para los profesionales y la población en general. En este sentido, la Consejera valoró muy positivamente la labor realizada por el sector farmacéutico vasco del que dijo «está perfectamente preparado y adaptado a las necesidades del mercado de la farmacia y a los retos a los que se enfrenta en el ámbito europeo». 

Además, Gotzone Sagardui informó de que el departamento de Salud y Osakidetza-Servicio Vasco de Salud invertieron durante 2020 un 2,29 % más en medicamentos que en el año anterior, en total 17,6 millones de euros más.

Por su parte, el consejero de Sanidad de Cantabria, Miguel Javier Rodríguez Gómez, valoró que «en Cantabria, entre la consejería de Sanidad, el Servicio Cántabro de Salud y las oficinas de Farmacia, hemos establecido un modelo de colaboración, basado en la cooperación y con un objetivo claro: que la ciudadanía se beneficiara de un mejor servicio. Una interrelación más que necesaria que se ha basado en el fomento continuo de la comunicación entre ambos estamentos y que ha tenido unos resultados francamente positivos para todos. Y, aquí, en la comunicación continua, es donde tenemos la principal fortaleza de esta relación. Una relación de reciprocidad donde ambas partes ganan mucho más de lo que aportan. Y, desde luego, una relación que desde la consejería de Sanidad del Gobierno de Cantabria vamos a seguir desarrollando e implementando a lo largo de esta legislatura».

Mesa redonda

Tras la intervención de ambos consejeros, la jornada de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao dio comienzo a la mesa redonda ‘Actividad en las farmacias durante la COVID-19 en Cantabria y el País Vasco’, en la que participaron como ponentes Rita de la Plaza, presidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Cantabria; Milagros López de Ocáriz, presidenta del Consejo Vasco de Farmacéuticos y del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Álava; Flavia Erazo,presidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Bizkaia; y Miguel Ángel Gastelurrutia, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Gipuzkoa.

La primera intervención de la mesa fue a cargo de Rita de la Plaza, presidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Cantabria. Según manifestó, «durante toda la crisis sanitaria, la Farmacia ha estado al lado de la sociedad, acercando la atención sanitaria a toda la población, y facilitando el acceso a los medicamentos a los colectivos más vulnerables. Sin embargo, todavía tenemos por delante un camino muy largo por recorrer hasta que podamos decir que ha finalizado esta pandemia y, por este motivo, la profesión farmacéutica se pone a disposición de las administraciones para colaborar en todo lo que haga falta».

De la Plaza destacó que la labor del farmacéutico «es fundamental para asegurar el uso adecuado y la seguridad de los medicamentos, y juega un papel clave en la detección de efectos adversos», recalcando que «la farmacia colaborativa es una realidad, ya que mediante los acuerdos realizados por el Colegio y la Consejería de Sanidad de Cantabria, se han abierto canales de colaboración entre la farmacia comunitaria y la farmacia de atención primaria, facilitando la comunicación bidireccional e inmediata de cualquier incidencia con la medicación, con el objetivo común de potenciar la seguridad del paciente».

Milagros López de Ocáriz, presidenta del Consejo Vasco de Farmacéuticos y del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Álava, participó a continuación, refiriéndose a la puesta en marcha de nuevas estrategias durante la pandemia en las farmacias vascas, entre las que citó «la implantación de servicios farmacéuticos profesionales asistenciales (seguimiento, adhesión, conciliación…) siempre encaminados al uso seguro de los medicamentos, los convenios hechos con otros colegios sanitarios para poner en marcha sistemas de contingencia con el fin de garantizar las prescripciones y las dispensaciones a los pacientes en pleno estado de confinamiento; los convenios con asociaciones sin ánimo de lucro para poder entregar la medicación a domicilio a los personas vulnerables; y la Iniciativa Mascarilla-19 para la detección de la violencia machista durante el estado de confinamiento», entre otras.

«Todo esto», continuó la presidenta, «no sería posible sin una estrecha colaboración entre los distintos agentes sanitarios y sociales, trabajando en unidad de acción dentro del desarrollo de sus competencias, porque sumar esfuerzos significa multiplicar resultados y éste es el camino a seguir en aras de una mejora de la salud de los ciudadanos y del mantenimiento del estado de bienestar de la población, colaborando en estrategias de salud cercanas y al servicio de las personas».

López de Ocáriz añadió que «las 839 oficinas de farmacia del País Vasco y los 20 botiquines de nuestra comunidad sienten la responsabilidad de sumar su capacidad para colaborar con la administración pública, en función de la necesidad y oportunidad, con procedimientos enmarcados en protocolos de actuación definidos por las autoridades sanitarias en la lucha frente a la COVID-19».

Por su parte, Flavia Erazo, presidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Bizkaia puso de manifiesto que «la pandemia de la COVID-19 está suponiendo un verdadero reto de resistencia y superación para todos los sectores y muy especialmente para el sanitario. Hace prácticamente un año, ninguno de nosotros podía imaginar las dimensiones que acabaría adquiriendo esta enfermedad y el elevado coste emocional y de recursos que está originando el control de esta pandemia».

Erazo valoró el hecho de que «la proximidad y cercanía del profesional sanitario farmacéutico a la población ha supuesto un importante apoyo a la ciudadanía, que acudió preocupada, con muchas dudas y necesitada de información y consejos. Aunque en estos duros momentos se funciona con relativa normalidad, al inicio de la pandemia se tuvo que realizar un gran esfuerzo para garantizar la atención a las personas y el acceso a sus tratamientos; y es que detrás de esta importante actividad de la farmacia se encuentra toda la cadena de valor del medicamento, en la que también la distribución farmacéutica y los laboratorios farmacéuticos han trabajado sin descanso para dar respuesta al reto que supone esta pandemia».

Miguel Ángel Gastelurrutia, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Gipuzkoa, fue el último en intervenir en la mesa redonda. En su alocución recordó que «la farmacia comunitaria ha estado al pie del cañón desde el inicio de la pandemia, atendiendo a pacientes de todo tipo, con síntomas o sin ellos, desarrollando por tanto su actividad clínica habitual, sin ninguna restricción de acceso. Debido a la sobrecarga a la que ha estado, y está, sometida la atención primaria, muchos pacientes acudieron, y lo siguen haciendo, a la Farmacia a plantear signos, síntomas, problemas de salud y consultas sobre multitud de aspectos sanitarios, incluidos aquellos relacionados con la COVID-19».

Para Gastelurrutia, «la población es consciente del esfuerzo que todos los profesionales que trabajan en la farmacia han realizado durante la pandemia y que son profesionales sanitarios al servicio de los pacientes, algo que en ocasiones no es tan evidente para algunas administraciones públicas».

La farmacia comunitaria «ha colaborado en todo momento con las administraciones sanitarias para atender aquellas necesidades no cubiertas que han ido surgiendo o identificándose durante la pandemia, hasta el punto de que se puede afirmar que ningún paciente se ha quedado sin su medicación». Esta pandemia ha servido para que la farmacia «identifique ciertas necesidades sociales no cubiertas y ya estamos trabajando para abordarlas en un futuro cercano, tratando de aportar más valor sanitario a nuestra práctica asistencial cotidiana».

La mesa redonda fue moderada por Adrián Aginagalde, director del Observatorio de Salud Pública de Cantabria, y Alberto Martínez, vocal coordinador de secciones de la ACMB. Por último, las conclusiones de la jornada fueron expuestas por Antonio del Barrio y Juan del Arco, presidente de la sección de Farmacia de la ACMB.