El Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada ha eliminado un tumor en el riñón con una técnica, conocida como crioablación, que consiste en aplicar frío extremo en el nódulo afectado. Este avance en la atención sanitaria ha sido posible gracias al trabajo conjunto de profesionales de la unidad de Radiología Intervencionista y del servicio de Urología del hospital granadino.

La crioablación es una técnica radiológica mínimamente invasiva en la que se emplea una aguja muy fina (criosonda) que se introduce a través de la piel hasta llegar al tumor para destruirlo con la aplicación de temperaturas mínimas. El responsable de la unidad de Radiología Intervencionista, Pedro Pardo, ha señalado que, “aunque la técnica de tratamiento no es nueva, el sistema utilizado en esta ocasión es absolutamente innovador por su aplicación en el área renal”.

Pablo Navarro, radiólogo intervencionista, ha explicado que “la aguja se posiciona en la lesión a tratar mediante sofisticados sistemas de imagen médica, como el angiógrafo, TAC o la ecografía, garantizando la precisión de la técnica. Una vez alcanzado el tumor se hace fluir gas de argón a alta presión a través de la sonda que permite lograr un frío intenso de hasta 150 grados centígrados bajo cero, provocando la destrucción de las células cancerosas”. Esta técnica aprovecha el efecto analgésico del frío, por lo que precisa menor necesidad de anestesia, a diferencia de otras técnicas poco invasivas, como la radiofrecuencia o las microondas.

Para los radiólogos intervencionistas que han participado en la operación, Pablo Navarro, Gonzalo Ruiz y Juan José Ciampi, “en aquellos tumores indicados para este tipo de tratamiento, generalmente lesiones únicas en fases precoces de la enfermedad, la crioablación representa una opción terapéutica eficaz y segura con una recuperación y tiempo de hospitalización significativamente menores a las técnicas quirúrgicas convencionales”.

El jefe de servicio de Urología, Francisco Javier Vicente, ha indicado que esta terapia “está indicada en casos de tumores renales pequeños, menores de 3 centímetros, en pacientes añosos y con insuficiencia renal, con un doble objetivo, la ablación oncológica y el mantenimiento de la funcionalidad del riñón”. Podrá beneficiar a unos ocho pacientes al año, en casos en lo que no hay otras opciones de tratamiento, con ventajas como estancia corta en el hospital, de un máximo 48 horas.