“La salud de las personas mayores de 85 años se va agravar en los próximos años con procesos más intensos de enfermedades cardiovasculares, neumonías y pérdida de la calidad de vida”. Así lo ha destacado el Dr. Antonio Contreras, médico de Ballesol, con motivo del Día Mundial de la Salud que se celebra el 7 de abril de 2021. 

El impacto de la COVID-19 ha supuesto un reto a los cuidados y a la salud, pero más aún en la población más envejecida, “que afronta un año decisivo en su vida por la sobremortalidad motivada por esta pandemia y que nos obligará a prepararnos para un tsunami de limitaciones físicas y enfermedades cardiovasculares”, sobre todo en la población más envejecida, resalta Contreras al añadir que “en este 2021 nos jugamos la salud de los próximos 10 años si no individualizamos una estrategia de cuidados post-Covid” 

Aunque la salud sigue siendo uno de los aspectos más valorados en la vida de las personas, la COVID-19 está afectando significativamente a dos indicadores esenciales: la caída de la esperanza de vida y el crecimiento de enfermedades y problemas de salud de larga duración (como mínimo, 6 meses).“El problema ya no es perder esperanza de vida sino en qué condiciones y calidad de vida estamos envejeciendo”; porque el hecho de que podamos envejecer bien, depende de muchos factores.

La prevención, la mejor vacuna

Actualmente la salud es la primera prioridad para los españoles. Entre la población de más de 85 años se ha duplicado el número de caídas, fracturas, pérdida generalizada de masa muscular o deterioro progresivo de las funciones cognitivas como consecuencia de la pandemia.

Debido al sedentarismo, la restricción de movilidad y autonomía como resultado de permanecer tanto tiempo en el domicilio, “se reducirá la esperanza y calidad de vida de las personas mayores”.Por eso, el doctor Contreras hace alusión a la necesidad de tener el cuerpo y la mente en perfecta armonía y recurrir a intervenciones específicas.

Uno de los programas más reconocidos es el de “Reactívate”, que desarrolla Ballesol en sus centros residenciales, y que tiene como objetivo “recuperar la movilidad gracias a los programas individualizados de rehabilitación y fisioterapia, reforzados con la ingesta proteica de dietas enriquecidas” para alcanzar el máximo grado de funcionamiento de la persona en todas las áreas, logrando su bienestar físico, funcional y social, aconseja el doctor.