Entre el 16 de marzo y el 14 de abril de 2020, en pleno estado de alarma en España y otros países por la pandemia de la COVID-19, MD Anderson Cancer Center Madrid realizó un estudio para observar si las cirugías oncológicas eran seguras o si era mejor posponerlas si no eran urgentes. El objetivo de la investigación fue valorar la reestructuración hospitalaria y de los protocolos quirúrgicos para poder manejar con seguridad las cirugías no diferibles durante la primera ola de pandemia por la COVID-19. 

Las conclusiones del estudio, publicado en la Revista Española de Anestesiología y Reanimación1, muestran que el tratamiento quirúrgico de los pacientes oncológicos durante la pandemia de la COVID-19 es seguro, siempre que el hospital realice cirugías bajo estrictas medidas de aislamiento y utilice un método de detección robusto para pacientes con COVID-19. El estudio apunta que es necesario seleccionar hospitales libres de COVID-19 para este tipo de cirugías en esta y en posibles futuras pandemias. 

Durante este periodo se realizaron 334 cirugías en MD Anderson Madrid y, según este informe, al compararlas con las intervenciones realizadas en la era pre-COVID19 no se encontraron diferencias ni complicaciones estadísticamente significativas. 

Para llevar a cabo la investigación se analizó la implementación de cambios estructurales y un protocolo anestésico-quirúrgico de doble cribado actualizado para aislar a los pacientes con COVID-19 de otros pacientes quirúrgicos. Se realizó una detección exhaustiva de posibles pacientes COVID-19 con la solicitud de pruebas PCR. Asimismo, se tuvo en cuenta el análisis de la mortalidad y las complicaciones relacionadas tanto con la cirugía como con la COVID-19 durante el ingreso hospitalario y también a los 15 días y al mes de la cirugía, comparando los resultados con una muestra de pacientes similar en el periodo prepandemia.

En el momento en que se realizó el estudio, la mayoría de las guías clínicas recomendaban posponer la cirugía a los pacientes, aunque los datos de apoyo eran escasos. “El COVID-19 es especialmente grave en el paciente oncológico y si existe algún tipo de inmunosupresión, mucho más. Pero en cáncer no se puede esperar, y nosotros tenemos que proteger a nuestros pacientes. Por ejemplo, cirugías programadas de mama, si no se operan, pueden tener peor pronóstico y esto puede suponer una reducción de la supervivencia del paciente”, explica el Dr. Javier Galipienzo, del Servicio de Anestesia y Reanimación de MD Anderson Cancer Center Madrid, y uno de los promotores del estudio.

El centro asumió entonces que un hospital con fuertes medidas de aislamiento y exámenes de detección específicos podría reducir las complicaciones y permitir continuar tratando a pacientes de alto riesgo. “Operamos no solo lo urgente, sino a todos aquellos pacientes que lo requirieron”, destaca el especialista. 

Estrecha colaboración entre cirujanos y anestesiólogos

Para poder dar atención a todos estos pacientes fue esencial la estrecha colaboración entre anestesiólogos y cirujanos que ayudó a la puesta en marcha de protocolos para asegurar el cumplimiento de los pacientes con sus tratamientos, incluyendo las cirugías no diferibles, sin contraer COVID-19.

“Nuestra institución se creó para prevenir, tratar, educar y proteger a pacientes con cáncer. Estas cirugías salvaron muchas vidas, ya que es probable que muchos de los pacientes hubieran tenido una supervivencia más limitada de no haberse operado”, agrega el doctor Galipienzo, quien destaca que, un año después, estas conclusiones “pueden resultar muy útiles para países que ahora se encuentran en una situación similar a la de España hace un año, como la India”.

El estudio indica que el ‘doble cribado’ y el protocolo quirúrgico fueron eficaces y que puede ser útil en países con recursos limitados o acceso reducido a las pruebas de COVID-19. Los resultados también cobran relevancia ante la muy probable recurrencia del brote en un futuro.