Sham (grupo Relyens), Risk Manager especialista de los actores del sector sanitario y socio-sanitario ha celebrado el encuentro online “Incidentes de Seguridad en pacientes y profesionales en las sucesivas olas COVID” junto a representantes de la Fundación por la Investigación, Docencia e Innovación en Seguridad del Paciente (FIDISP) y la Organización Médica Colegial (OMC), para presentar el Informe SEGCOVID-2. Este viene derivado de la segunda encuesta sobre Seguridad del Paciente y del Profesional durante la epidemia SARS-CoV-2 en España, en el que, a través de encuestas realizadas a los profesionales de la sanidad, se analizan los principales problemas de seguridad de los actores sanitarios acontecidos durante la “Segunda y Tercera Ola” de Coronavirus en nuestro país. 

El estudio, que ha contado con más de 300 testimonios de profesionales sanitarios de España, busca analizar los incidentes de seguridad del paciente, conocer la relación con los cambios asistenciales motivados por el mayor conocimiento de la enfermedad a medida que la evolución de la pandemia se desarrollaba, así como averiguar la repercusión que las medidas organizativas adoptadas y de protección han tenido sobre los profesionales. Así como saber qué se ha aprendido de la Primera Ola y si, a su vez, se han podido reducir los riesgos vinculados de la asistencia a pacientes afectos de COVID-19, especialmente en la Segunda e inicios de la Tercera Ola. 

Escasa preparación en planes de contingencia en los centros de atención primaria

De esta manera, los datos revelan que el 65,5% de los profesionales sanitarios conocían los planes de contingencia que existían en los centros donde desempeñaban su labor, aunque se reducen los datos entre los profesionales de atención primaria y emergencias médicas extrahospitalarias, quienes no todos conocían los planes de contingencia en sus centros.

Mientras que para llevar a cabo la atención de los pacientes COVID, un 57% de los sanitarios no había recibido ninguna formación específica sobre atención a este tipo de enfermos COVID-19 hasta la Tercera Ola. A diferencia de los protocolos EPI, los cuales si eran conocidos por un 78% de los profesionales sanitarios a quienes se le han transmitido estas cuestiones. Aun así, ese 22% de personal denota la falta de información hacia todo el colectivo médico en algo tan básico como los planes de protección.

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La salud física y psicológica de los profesionales sanitarios, ha empeorado

En la Segunda y Tercera Ola de Coronavirus en España se ha experimentado una mejoría relativa en la disponibilidad de recursos necesarios para poder ofrecer una atención sanitaria de calidad respecto a la Primera Ola. Ello viene derivado de un mayor y mejor conocimiento de la enfermedad, las mejoras en ratios de personal y en la organización de las cargas de trabajo, así como en la disponibilidad de EPI y la puesta en marcha de mejoras organizativas y planes de contingencia por parte de las organizaciones. No obstante, los profesionales sanitarios han vuelto a ser los más afectados, tanto en lo que respecta a salud física, como psicológica.  

Cabe destacar que en cuanto a la proporción de profesionales que atienden a más de 25 pacientes al día, en comparación con el estudio anterior, se produce una mejora, sin embargo, los datos recogidos en este segundo estudio arrojan un empeoramiento de la situación física y, sobre todo psicológica, en los profesionales sanitarios como resultado de la continua exposición al virus y a las situaciones de riesgo y estrés. Así lo manifiestan los datos que indican que el 50% de los profesionales de la salud han necesitado, necesitan o necesitarán apoyo psicológico.

Mejora notable en la seguridad del paciente

La comparación de los resultados de la primera encuesta frente a la segunda refleja cómo se han reducido en un 50% los incidentes de seguridad de pacientes. Del mismo modo, se han conseguido aminorar los errores en la medicación de pacientes COVID-19. Así pues, de todas las variables cuestionadas en relación con los enfermos, únicamente ha aumentado en este segundo sondeo los errores por omisiones de fármaco en un 7%. El resto de los valores ha disminuido considerablemente.

Lo mismo ha sucedido con otros incidentes de seguridad en pacientes, todas estas variables han disminuido en esta segunda encuesta. Los datos más abultados se pueden observar en los problemas con el utillaje clínico no EPI, estos datos se han reducido un 24%, lo cual es un indicador de cómo ha mejorado la seguridad en el paciente a partir de la Primera Ola. En cuanto a infecciones adquiridas relacionadas con la asistencia, también se han visto aminorados los datos, aunque en menor medida, siete puntos que también marcan el buen hacer para la seguridad del paciente. Y también es relevante el descenso del 15% en los errores o problemas derivados con la medicación que dan a entender la mejora en los procesos y utilización de medicamentos en la Segunda y Tercera Ola. 

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Las conclusiones determinan mejoría, pero un largo trabajo por delante

Las conclusiones que deja el Informe SEGCOVID-2 reflejan la mejora evidente, en materia de seguridad del paciente, que se ha experimentado a lo largo de los meses de la pandemia. Pues el conocimiento de la situación y la experiencia han sido aspectos positivos para encaminar una mejor atención. A esto se debe sumar el posible abastecimiento de materiales, EPI fármacos y demás instrumental sanitario que, debido a la mejora organizativa, también contribuido a reducir los riesgos sanitarios.

Santiago Tomás, Director-Gerente Fundación FIDISP, ha declarado que “el sector sanitario vuelve a demostrar la importancia que tiene en la sociedad actual, y más en un momento tan delicado como el que estamos viviendo. Los datos demuestran que, gracias a la experiencia vivida en las anteriores situaciones de riesgo, los centros sanitarios se han sabido adaptar, pero a cambio, la salud mental de los profesionales de este sector se está viendo lastrada por el estrés continuado y no refleja un aspecto positivo para el buen funcionamiento del sistema sanitario”. 

Mari Cruz Delgado, Presidente de FIDISP: Esta nueva edición del estudio refleja el impacto de la pandemia en la calidad asistencial, especialmente en algunas áreas como las UCI. Durante la primera ola la saturación del sistema sanitario y la falta de recursos por debajo de las necesidades reales llevó a una reducción de la calidad de asistencial por debajo de los estándares habituales en estas unidades. Es por todo ello por lo que el estudio nos marca un camino muy claro: la evaluación continua y la medición de resultados permite detectar áreas de mejora e implantar acciones que mejoren los resultados. Para ello es necesario una adecuada planificación estratégica teniendo en cuenta todos los recursos necesarios, pero también adaptable al contexto sanitario que todavía estamos viviendo”.

Por su parte, Frédéric Fuz, Director de Riesgos Sham en España, ha añadido que “para nosotros es importante conocer cómo viven el día a día los profesionales del sector de la salud para ofrecerles la cobertura más adecuada. Por ello, estos estudios tienen un valor inestimable para nosotros. En Sham hemos aprendido de como se ha adaptado el sistema nacional de salud y cómo se ha enfrentado a los esfuerzos para unificar fuerzas y de ello poder ofrecer unas coberturas adecuadas a los profesionales del sector. De este segundo estudio, nos quedamos con la mejora de los datos obtenidos ya que da motivos para el optimismo en un futuro próximo”.

Manuela García, Vicepresidenta de la OMC, ha declarado durante la presentación del estudio que “gracias a estos datos podemos conocer que cosas han mejorado y cuales han empeorado. Es importante para todas las personas que conforman este sector conocer cuáles son los puntos de mejora para ofrecer a los pacientes la mejor calidad asistencial posible. Velar por la mejora continua de la calidad asistencial es una tarea que nos corresponde a todos. Ser consciente de las brechas de seguridad que se han producido es fundamental para un comportamiento proactivo en su resolución”.