La gastroenteritis constituye un problema de salud frecuente que ve aumentada su incidencia durante los meses de verano, especialmente entre la infancia. En países desarrollados como España, esta infección, también conocida como gripe estomacal, tiene habitualmente un curso benigno y autolimitado, aunque en determinados grupos de población como los niños, los ancianos o las personas inmunodeprimidas la sintomatología suele ser más grave. El síntoma más habitual de la gastroenteritis suele ser la diarrea, que puede durar hasta dos o tres semanas, seguido de los vómitos, el malestar general, la cefalea y un incremento del peristaltismo. 

La primera medida y la terapia inicial ante un cuadro de vómitos y diarrea es controlar la rehidratación del paciente, algo que adquiere más importancia si cabe en la estación estival, ya que las altas temperaturas incrementan el riesgo de deshidratación. En ese sentido, en los últimos años se ha generalizado la idea de utilizar bebidas isotónicas deportivas para ayudar a la rehidratación. Sin embargo, desde la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP), desaconsejan su uso y alertan de que este tipo de bebidas, así como las energizantes y las bebidas de fantasía no reemplazan los nutrientes ni los minerales perdidos como consecuencia de la diarrea y/o los vómitos.

Lucía Jamart, microbióloga, farmacéutica de atención primaria y vocal de Madrid de SEFAP explica que las bebidas isotónicas están diseñadas teóricamente para hidratar tras una pérdida de líquido originada por ejercicio físico. Sin embargo, recuerda, la composición del sudor es diferente a la del líquido expulsado por heces o vómitos.  “El sudor es rico en sodio y cloro, mientras que en la gastroenteritis también se pierde una cantidad importante de potasio”. Además, añade la experta, estas bebidas isotónicas que se pueden comprar en supermercados y comercios online presentan composiciones muy distintas según la marca, “algunas con demasiados azúcares y todas sin excepción con una concentración de electrolitos inadecuada”.

La vocal de Madrid de SEFAP señala que ante una gastroenteritis se pueden administrar líquidos por vía oral “siempre que los vómitos lo permitan”, mientras que en el caso de que éstos sean intensos o la deshidratación sea grave la rehidratación debería efectuarse por vía parenteral. “Se recomiendan las soluciones de rehidratación oral recomendadas por la Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN)”, afirma antes de añadir que estas soluciones de rehidratación oral poseen la mitad de concentración de sodio y cloro que las bebidas de uso deportivo y cuatro veces más de potasio, “lo que las hace más aptas y eficaces para la rehidratación en mitad de una gastroenteritis”.

Por todo ello, desde SEFAP, ante una diarrea leve-moderada, se recomienda a la ciudadanía optar por una rehidratación con soluciones orales de venta en farmacia y se desaconseja el uso extendido bebidas isotónicas “que, además de no otorgar las sales minerales correctas, en muchos casos proporcionan al paciente demasiados azúcares adicionales”.