Nunca es tarde para leer libros, escribir, jugar a ajedrez, dominó, damas, cartas, etc. para entrenar nuestro intelecto

Mantener el cerebro activo durante la vejez siempre ha sido una buena idea, pero ahora un nuevo estudio sugiere que leer, escribir y jugar a las cartas o hacer puzles durante la vejez puede retrasar la aparición de la enfermedad de Alzheimer hasta en cinco años.

La investigación se publica en «Neurology».

«La buena noticia es que nunca es demasiado tarde para comenzar a realizar el tipo de actividades accesibles y económicas que analizamos en nuestro estudio», señala el autor del estudio, Robert S. Wilson, del Centro Médico de la Universidad Rush en Chicago (EE.UU.).

«Nuestros hallazgos sugieren que puede ser beneficioso comenzar a hacer todas estas cosas, incluso a los 80 años, para retrasar la aparición de la demencia», añade.

El estudio ha evaluado a 1.978 personas con una edad media de 80 años que no tenían demencia diagnosticada al comienzo del estudio. Los investigadores monitorizaron a los voluntarios durante un promedio de 7 años.

Para determinar si habían desarrollado demencia, los participantes se sometieron a exámenes anuales, que incluían una serie de pruebas cognitivas.

Cuando comenzó el estudio, las personas calificaron su participación en siete actividades como leer libros, escribir, jugar a ajedrez, dominó, damas, cartas, etc., en una escala de cinco puntos.

Además, los participantes también respondieron preguntas sobre la actividad cognitiva que había desarrollado durante la infancia, la edad adulta y la mediana edad.

Los resultados mostraron que aquellas personas que realizaban más actividad intelectual, varias veces por semana, tenían un menor riesgo de demencia.

Durante el período de seguimiento del estudio, se diagnosticó de alzhéimer a 457 personas con una edad promedio de 89 años. Aquellas con los niveles más altos de actividad, en promedio, desarrollaron demencia a los 94 años, mientras que los que tenían la más baja, en promedio, lo hicieron a los 89 años, una diferencia de más de cinco años.

Para demostrar que la idea de que la baja actividad cognitiva puede ser un signo temprano de demencia, y no al revés, los investigadores también observaron los cerebros de 695 personas que fallecieron durante el estudio.

Se examinó el tejido cerebral en busca de marcadores de la enfermedad de Alzheimer, como los depósitos de proteína amiloide y tau, pero los investigadores no encontraron asociación entre su nivel de actividad cognitiva y los marcadores de la enfermedad de Alzheimer y trastornos relacionados en sus cerebros.

«Nuestro estudio muestra que las personas que participan en actividades más estimulantes cognitivas pueden estar retrasando la edad en la que desarrollarían demencia», señala Wilson.

Los investigadores añaden que, además, después de tener en cuenta el nivel de actividad cognitiva en la edad avanzada, ni la educación ni la actividad cognitiva en la vida temprana se asociaron con la edad a la que una persona desarrolla alzhéimer.

«Nuestra investigación sugiere que el vínculo entre la actividad cognitiva y la edad en el que una persona desarrolló demencia se debe principalmente a las actividades que realiza más adelante en la vida».