¿Sabías que en España una persona genera 7,6 toneladas de CO2 al año? Esta cifra, según la Unión de Cooperativas de Consumidores y Usuarios de Madrid, supera en 3 toneladas por persona lo recomendable para conservar el medioambiente y se suma al hecho de que a finales de julio se acabaron los recursos que el planeta es capaz de regenerar en un año. Ambos datos reflejan la insostenibilidad de nuestro sistema y la necesidad de combatir un problema del que ya casi todo el mundo es consciente: el cambio climático.
 El primer paso en este desafío es realizar un consumo responsable para disminuir las emisiones de CO2 y, para ello, el papel de las empresas es vital. Un ejemplo es la empresa de producción y venta de productos para el hogar Arteconfort, que ha elaborado un sello de calidad eco-friendly, pionero en el sector, poniendo fin a la producción de 53.750kg de plástico y evitando generar 188.125kg de CO2.
 Pero, aunque la labor de las compañías es trascendental, también es fundamental que todos aportemos en una amenaza que afecta a la generación presente y las futuras. Por ello, para combatir el cambio climático y conseguir rebajar la factura de la luz en un mes que ha marcado los picos más extremos de la historia, enumeramos 6 valiosos consejos:  
 1 – Evitar el “consumo fantasma”
 ¿Desconectas la televisión cuando no la utilizas? ¿Dejas encendido el ordenador? Estos son los pequeños gestos con los que surge el denominado “consumo fantasma”, ya que siguen consumiendo luz. La solución es sencilla: el uso de temporizadores. Acostumbrarse a incorporarlos a nuestro día a día puede suponer hasta el 10% de ahorro en la factura de la luz y una forma de reducir nuestro impacto medioambiental.
 2 – Optar por electrodomésticos con etiqueta energética A
 Los electrodomésticos son los aparatos eléctricos que más consumen; en concreto cerca del 66% del gasto anual de luz de nuestros hogares, según Red Eléctrica de España. La etiqueta que acompaña a estos productos desde hace unos años indica su eficiencia energética y trata de incitar a la sociedad para que se una a la campaña de reducción de la huella de carbono. En su caso, la etiqueta A es la que conlleva el nivel más bajo de consumo, por lo que también es la más indicada para reforzar los hogares sostenibles.
 Como ejemplo podemos comparar el consumo de los ventiladores de techo con los aires acondicionados. El consumo energético mensual de los primeros equivale a un gasto de 0,22 céntimos frente a los 55,20 euros que representa el segundo. Para ahorrar hay que saber escoger.  
  3 – Cambiarse a la iluminación LED
 Con las luces LED, también conocidas como iluminación ecológica, el consumo es mucho más bajo que con las bombillas clásicas. La vida útil de cada bombilla puede llegar a ser 25 veces superior que las tradicionales. Todo ello tiene su repercusión directa en un ahorro energético que repercute en menos emisiones a la atmósfera.
 4 – Con termostatos regulamos los climatizadores
 Muchos ventiladores de techo incorporan un termostato que detecta cuando es necesario aclimatar la habitación, lo que genera un ahorro energético directo al no precisar que esté en funcionamiento continuo. El Cies Plus de Arteconfort es un ejemplo de este tipo de productos gracias al sensor con tecnología uSense.
 5 – Ventilar en las horas más frescas
 Parece algo de sentido común pero esta técnica a menudo es más efectiva que cualquier otro sistema. Por otra parte, en invierno, no es aconsejable cubrir los radiadores para aprovechar al máximo su rendimiento.
 6 – Ojo con la tarifa contratada
 A menudo es necesario revisar la tarifa de luz con la que cuentas para que se adecue mejor a tus necesidades. Asegúrate de tener contratado solo lo que necesitas ya que, en el caso de tener una tarifa con más kW de los utilizados, estarás gastando dinero sin razón y emitiendo más gases a la atmósfera.
 Javier Zorrilla, Director General de Arteconfort: “Nuestro compromiso con el medioambiente nos empuja a buscar nuevos métodos para reducir el impacto de la actividad humana y por eso hemos puesto el foco en reducir las emisiones creando un sello eco-friendly. Si se cumplen los requisitos que conlleva se puede reducir las emisiones contaminantes notablemente haciendo productos infinitamente más sostenibles. El planeta va primero”.