¿Qué tienen en común la aviación y la sanidad? ¿Podemos aprender de la gestión del control del tráfico aéreo para transformar el bloque quirúrgico? ¿Tenemos torres de control en los quirófanos? Bajo estas premisas se realizó el taller “Transformación del bloque quirúrgico y su impacto en la gestión hospitalaria” organizado por HARTMANN en el 22º Congreso Nacional de Hospitales y Gestión Sanitaria, celebrado en Málaga del 15 al 17 de septiembre, y en el que participaron diferentes gestores sanitarios que debatieron sobre los retos presentes y futuros de la gestión del bloque quirúrgico. 

Como comentó Sergi Rabaza, director de la unidad de negocio hospitalaria de HARTMANN, y moderador de la sesión, en “HARTMANN llevamos muchos años trabajando en soluciones para el área quirúrgica. Tenemos que ganar eficiencia en esta área y para ello es necesaria una transformación de los procesos del bloque quirúrgico, que maximice el aporte de valor de la inversión en tecnología. La tecnología debe de estar al servicio de estos procesos, aportando eficiencia y transparencia”.

Ignacio Doce, experto controlador aéreo además de supervisor, instructor y evaluador, fue el encargado de compartir con los asistentes su visión sobre cómo ha cambiado la gestión del tráfico aéreo en Europa y qué papel ha jugado la tecnología en dicha transformación. Su experiencia sirvió de trampolín para arrancar el debate sobre hasta qué punto el modelo de gestión del tráfico aéreo tiene aspectos comunes con la gestión de los quirófanos.

Doce explicó la eficiencia y automatización de procesos en el control del tráfico aéreo y puso sobre la mesa la diferencia entre aviación y sanidad: “la aviación tiene que ser eficiente. Se ha conseguido con formación continuada, trabajo en equipo y entrenamiento. En la sanidad hay listas de espera controlables y recursos públicos pero la eficiencia pasa a un segundo plano, mientras que en la navegación aérea no puede ser así”. 

El controlador aéreo también destacó la importancia de casar la oferta con la demanda para el control de afluencia, ya que “para ser eficientes hay que regular estos flujos y hacer un sistema eficiente. Hay que trabajar las fases de planificación, estrategia y demanda en tiempo real”.

Para controlar esta situación en aviación existen las torres de control que controlan y dirigen el tráfico aéreo. ¿Pero podemos decir que en el área quirúrgica también hay una torre de control?

En opinión del Dr. Alberto Lafuente, gerente del Servicio Riojano de Salud, “sí que hay torres de control, pero tenemos que dar un paso más, ya que todos los procesos tienen que estar muy engranados porque si no se crea ineficiencia. Desde su punto de vista de macro-gestión, “hay dos retos fundamentales en el bloque quirúrgico: la gestión de los recursos humanos, la capacitación y la formación de los profesionales sanitarios para conseguir una mayor eficiencia, y la gestión de las listas de espera, descargando en la medida de lo posible a los equipos quirúrgicos de la presión política y social sobre ese aspecto.

Según el Dr. Vicenç Martinez Ibáñez, director general de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad y experto en la gestión del bloque quirúrgico, “hay que aprender de los controladores aéreos para ser más eficientes. Los quirófanos también tienen una torre de control: una unidad que trabaja y que sabe lo que pasará semana a semana: de la consulta hasta el alta y seguimiento. Pero debemos tener en cuenta que en sanidad hablamos de personas y por eso es muy importante tenerlo todo coordinado y consensuar todas las decisiones con los profesionales que forman parte del bloque quirúrgico”. 

El Dr. Ramon Cunillera, director gerente Consorci Sanitari del Maresme, y presidente de la Societat Catalana de Gestió Sanitària, expuso que el bloque quirúrgico es el área de mayor complejidad, con una dificultad logística muy alta, y para ello hay que ser eficientes. Es importante que todo lo que podamos prever esté previsto porque si el bloque quirúrgico funciona bien, lo que pasa dentro es previsible y por lo tanto se puede planificar”. Además, estuvo muy de acuerdo en las similitudes con la gestión aérea, afirmando que “para que un bloque quirúrgico funcione necesitamos método, formación, mejora continua y visualizar los resultados de la actividad para conseguir una óptima motivación”.

Por su parte, la Dra. Noemí Pou, gerente del área quirúrgica del Hospital Clínic de Barcelona, defendió “la transversalidad de los procesos y la importancia de la logística y de la integración de todos los profesionales que trabajan a diario en el bloque quirúrgico, para que trabajen de forma cómoda y eficiente”. Para Pou, “tenemos torre de control, pero no equipos con la disciplina de los controladores. Los profesionales tienen que sentir que todos y cada uno de ellos ayudan salvar la vida de los pacientes, desde la consulta hasta que se da de alta”.

Finalmente, José M. Calzado, subdirector de Compras y Logística de la Central Provincial de Compras de Almería. H. U. Torrecardenas (SAS), explicó que se “está trabajando en la transformación del bloque quirúrgico, y en la trazabilidad instrumental quirúrgica que permite saber al momento si disponemos de todo el material para la intervención, lo que mejora la eficiencia”. Además, también abogó por desarrollar “soluciones tecnológicas que ayuden a la humanización del bloque quirúrgico a través de la trazabilidad del paciente.”