Actualmente en España existen 17 servicios de salud, uno por cada Comunidad Autónoma. Adicionalmente a esto, hay otras entidades que ofrecen asistencia sanitaria: INGESA (de carácter estatal, gestiona la Sanidad de Ceuta y Melilla), las mutualidades (de funcionarios y de accidentes de trabajo) y la sanidad privada. Cada uno de estos agentes almacenan los datos sanitarios de sus beneficiarios en sistemas digitales diferentes, entre los cuales no existe un intercambio de información.

En una sociedad en la que las personas se hallan en continuo movimiento, el que la información necesaria para el cuidado de la salud quede estanca en los diferentes centros y administraciones sanitarias supone un obstáculo para su adecuada asistencia. En su trayecto por los diferentes sistemas y centros sanitarios el ciudadano se enfrenta a la repetición innecesaria de pruebas, a retrasos en el diagnóstico y al solapamiento de tratamientos, entre otras penurias. Por esta razón, el Grupo de Salud Digital de la Fundación Instituto para la Mejora de la Asistencia Sanitaria (Fundación IMAS) está impulsando la Historia Digital de Salud (HDS) del Ciudadano: un registro portátil, accesible desde cualquier lugar, soportado en múltiples dispositivos y propiedad del individuo. 

Características de la HDS

En la HDS se incluirían todos los contactos del ciudadano con los distintos proveedores sanitarios y de protección social sin importar su naturaleza pública o privada o el lugar donde se haya producido dicha relación. Gracias a ello se superarían los silos de información del sistema actual, permitiendo la continuidad asistencial tanto entre niveles asistenciales como entre diferentes regiones y centros. 

La salud es el producto de múltiples determinantes individuales y sociales que actúan sobre el bienestar individual y colectivo, por lo que la HDS incorporaría también datos administrativos, del estilo de vida, del entorno social y socio-sanitario, además de aquellos generados por los distintos proveedores sanitarios. Por otro lado, en la información clínica se incluiría la experiencia del paciente, recogida a través de un cuestionario estandarizado. En un segundo estadio podría incorporarse también la información generada por los dispositivos digitales portables que registran información biométrica y de actividad física de uso no médico. 

Toda esta información ofrecería una visión holística del estado de salud de los ciudadanos y sus determinantes, facilitando una atención personalizada, mejorando los resultados y la calidad percibida. Al pertenecer la información al ciudadano, éste podría consultarla siempre que lo necesitara, así como facilitarla a cualquier proveedor. Este control sobre sus datos contribuiría a la corresponsabilidad del individuo en la gestión de su salud y reduciría enormemente el estrés al que se suelen enfrentar los pacientes cuando se trasladan geográficamente o cambian de centro sanitario. Además, aumentaría la eficiencia y cohesión del sistema.