Aunque el cuidado de la piel debe ser un hábito que se mantenga a lo largo de todo el año, este cambio de estación al otoño es una época en la que los esfuerzos por mantener la dermis en buen estado deben reforzarse. Los efectos de la bajada de las temperaturas pueden llegar a ser muy perjudiciales, sobre todo, para aquellas personas con pieles más sensibles como los niños y los mayores. 

“Las personas mayores son un colectivo especialmente vulnerable en épocas de temperaturas extremas. Al igual que en verano su piel se resiente, también en otoño e invierno requieren un cuidado extra, ya que con la edad la piel se vuelve más fina, dejando el cutis más expuesto a agentes externos”, señala David Curto, director médico, Calidad e Innovación de Sanitas Mayores. 

Estas situaciones pueden derivar en una pérdida de elasticidad de la piel, irritación, grietas, picor e incluso heridas en casos muy extremos, sobre todo, en aquellas zonas que se encuentran más expuestas, como la cara, las manos o el cuello. Por ello, resulta fundamental prestar atención al cuidado diario de la piel. 

“La contracción de los capilares cutáneos ralentiza la renovación celular y se produce una alteración de la capa grasa subcutánea, que es la que contribuye a mantener la nutrición y la calidad de nuestra piel en buen estado. Este problema se agrava por la exposición a ambientes secos a causa de las calefacciones”, explica Cristina Villegas, jefa de servicio de Dermatología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja.

Para conseguir una buena salud cutánea, los expertos de Sanitas han elaborado una lista de recomendaciones para mantener la piel en buen estado. 

·         Hidratación constante: En otoño, debido al cambio de estación, es especialmente importante mantener la humedad de la piel. Esto lo conseguimos con una hidratación extra mediante lociones aplicadas al menos dos veces al día. 

·         Evitar el agua muy caliente: Además, debemos evitar lavar en exceso la cara y las manos y el agua demasiado caliente, ya que contribuye a resecar la dermis.

·         Evitar los cambios bruscos de temperatura: El contraste del exterior al interior afecta negativamente a los vasos capilares, provocando la aparición de arañas vasculares. 

·         Utilizar productos con PH neutro: los químicos presenten en algunos productos de higiene personal contribuyen a resecar la piel. Por ello, cuando se pueda, se debe optar por jabones de PH neutro. 

·         Mantener buenos hábitos: una alimentación sana y equilibrada, beber al menos 2 litros de agua al día y evitar el alcohol y el tabaco son hábitos que, además de ayudar a mantener una piel sana, contribuyen a la buena salud general.