La relación entre calcio y los niveles de 25-OH vitamina D es fundamental para cuidar la salud musculo­esquelética

La popularmente conocida, aunque de forma errónea, como vitamina D es, en realidad, un complejo sistema hormonal que forma parte del organismo y que, como otras muchas hormonas, con la edad ve disminuida su producción. La Sociedad Española de Investigación Ósea y del Metabolismo Mineral (SEIOMM) ha presentado su nueva guía “Recomendaciones de la SEIOMM en la prevención y tratamiento del déficit de vitamina D”, en especial, relacionada con la salud musculoesquelética. 

Entre las principales novedades de este documento, destaca la confirmación de emplear la medida de la 25 hidroxivitamina D en suero para determinar los niveles de reserva del sistema endocrino de la vitamina D en todos los pacientes. Además, resulta también novedoso el establecimiento de unos niveles de entre 25 y 50 nanogramos por mililitro para el mantenimiento de la salud ósea y de 30 a 50 nanogramos por mililitro, como objetivo básico de mantenimiento de los niveles de 25-OH vitamina D en los pacientes afectados de osteoporosis.

La hormona D es fundamental en múltiples procesos vitales, aunque mundialmente exista un nivel insuficiente de la misma[i]. Se ha evidenciado que algunos grupos poblacionales son especialmente vulnerables a padecer esta carencia, entre los que cabe señalar a los lactantes, los pacientes con sobrepeso u obesidad, las mujeres embarazadas, las personas sometidas a cirugía bariátrica o con síndromes malabsortivos, los enfermos hepáticos, así como la población anciana en general y, por supuesto, los afectados de osteoporosis, en los que la suplementación farmacológica es obligada e indispensable.

Una deficiencia de 25-OH vitamina D puede ocasionar alteraciones graves a nivel óseo en diferentes etapas de la vida, como el raquitismo durante la infancia o enfermedades tales como la osteoporosis, y también la osteomalacia, en la vida adulta, además de causar problemas también a nivel muscular“el déficit de 25-OH vitamina D suele ocasionar síndromes de fatiga intensa, muchas veces crónica, de origen nunca aclarado hasta que no se identifican estos valores en suero del paciente”, comenta el Dr. Jose Luis Neyro, especialista en Ginecología y Obstetricia. 

Para mantener una correcta salud musculoesquelética es también muy importante cuidar los niveles de calcio, el elemento mineral más abundante de nuestro organismo. Como explica el Dr. Neyro: “el calcio es el “ion de la vida”, dado que su presencia dentro de las células musculares es fundamental para establecer la adecuada contractilidad de dichas células y ello, es la base del movimiento de todos los músculos del organismo (de contracción voluntaria o involuntaria, como el corazón), gracias a los cuales nos relacionamos, caminamos, hablamos, gesticulamos, manipulamos, deglutimos, abrimos y cerramos los ojos, etcétera”.

Conservar un nivel óptimo de 25-OH vitamina D es fundamental a la hora de disponer de unos buenos niveles de calcio: “sin unos niveles adecuados de 25_OH vitamina D, por grande que sea la ingesta de calcio dietético, se producirá un déficit de este mineral, que el organismo tratará de paliar robándoselo al propio esqueleto y, por tanto, empobreciendo la salud ósea y reduciendo la resistencia del hueso a los pequeños traumatismos de la vida ordinaria”, añade el Dr. Neyro. Esto es debido a que el calcio solamente puede absorberse a nivel intestinal y la 25-OH vitamina D es imprescindible para que este proceso pueda producirse. 

A la hora de determinar qué tratamiento se debiese utilizar ante situaciones de déficits muy severos de 25-OH vitamina D, en las que fuese necesario conseguir unos adecuados niveles de manera rápida, la nueva guía de la SEIOMM recoge que pudiese ser preferible la administración de calcifediol. “En situaciones de déficits muy severos de 25-OH vitamina D o situaciones en las que es necesario conseguir unos adecuados niveles de manera rápida, se hace preferible el tratamiento con calcifediol frente a colecalciferol debido, principalmente a su mayor potencia farmacológica, pero también a que calcifediol es ligeramente más hidrosoluble que colecalciferol, por lo que se secuestra menos en el tejido adiposo y en pacientes con sobrepeso, obesidad o enfermedad hepática resulta particularmente mucho más útil que el tratamiento con colecalciferol[ii] ”, concluye el Dr. Neyro.