Alteraciones neurológicas y de la coagulación, síntomas poscovid más problemáticos en las personas mayores

El covid-19 ha supuesto un antes y un después en la atención sanitaria. La necesidad de adquirir y actualizar conocimientos sobre cómo prevenir y atender los síntomas y secuelas de los pacientes es constante. Por ello, la XV Cátedra ORPEA, titulada “Importancia de los efectos poscovid”, se ha centrado en el abordaje de los síntomas y síndromes de esta enfermedad en las personas mayores. Los expertos han estado de acuerdo en que entre los más problemáticos se encuentran las alteraciones neurológicas y de la coagulación. 

En la inauguración de esta formación, dirigida a profesionales sanitarios y sociosanitarios de las residencias, la doctora Victoria Pérez, directora médica de ORPEA Ibérica, explicó que la manifestación de la patología en el anciano es diferente a la que vemos en el adulto joven y que, en estos paciente, es de vital relevancia la detección precoz de síntomas y síndromes poscovid para evitar complicaciones que podrían empeorar la morbimortalidad: “La detección y diagnóstico precoz, especialmente en lo que a patología cardiovascular, pulmonar y neurológica se refiere, propiciarán que podamos instaurar un tratamiento farmacológico y rehabilitador efectivo”.

Para ello, es fundamental que los equipos profesionales cuenten con conocimientos actualizados que permitan adaptar los cuidados a las necesidades de los residentes. Por eso, ORPEA apuesta por la formación continua y, en colaboración con hospitales de referencia, como el Hospital Clínico San Carlos o el Hospital HM Montepríncipe, organiza esta jornada “para garantizar que los equipos profesionales cuenten con información sobre los últimos avances en prevención, diagnóstico y tratamiento de los síndromes poscovid”, afirma la doctora Pérez.

Cuadros neurológicos y alteraciones de coagulación

La recuperación post-covid, tras el alta hospitalaria o una PCR negativa, es variable y depende muchas veces de la historia previa del paciente. Las manifestaciones clínicas pueden ser fluctuantes y afectar de modo diferente a las personas que han sufrido la enfermedad, especialmente a quienes han padecido una presentación más severa, tanto en la calidad de vida, el estado de ánimo, como en la situación cognitiva y/o funcional, pudiendo generar en ocasiones una  gran discapacidad que requerirá un abordaje multidisciplinar.

Los síntomas principales de los efectos poscovid son la fatiga, dificultad para pensar o concentrarse (la llamada ‘niebla mental’), cefalea, pérdida del gusto o del olfato, mareo en bipedestación, palpitaciones, disnea, tos, dolor muscular o de las articulaciones y ansiedad y/o depresión. También están los síntomas consecuencia del daño de múltiples órganos, como el corazón, el pulmón, el riñón, la piel y el sistema nervioso, y aquellos propios del tratamiento del covid-19 o de la estancia prolongada en el hospital.

De todos estos signos y síntomas, en las personas mayores, cabe destacar, según la directora médica de ORPEA Ibérica, “los fenómenos tromboembólicos, por alteraciones de la coagulación, y los cognitivos, que varían desde cuadros confusionales a procesos más difusos como la ‘niebla mental’ poscovid. Todos ellos pueden desencadenar una patología cardiorrespiratoria asociada, así como cuadros neurológicos que empeoren la situación basal tanto a nivel funcional como cognitiva”.

En su intervención en la XV Cátedra ORPEA, el doctor Jesús Porta-Etessam, jefe de Sección del Servicio de Neurología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, abordó las secuelas neurológicas más frecuentes, que son las cefaleas, anosmia, mareos, falta de concentración, pérdida de memoria, etc. Y concretó los signos para detectarlos y las medidas para tratar los cuadros confusionales y sus complicaciones.Por su parte, la doctora Esther Rodrigo, adjunta del Servicio de Hematología del Grupo HM hospitales de Madrid abordó la problemática de las alteraciones en la coagulación o coagulopatía en la covid-19, desde la fisiopatología, tratamiento y prevención, y incidió en la prevención y detección del tromboembolismo pulmonar (TEP), “que puede provocar disnea o falta de aire que puede pasar desapercibida cuando el paciente ha tenido covid”. Por eso, recomendó que, cuando se sospecha, se debe tener en cuenta la elevación del D-dímero (proteína que se produce cuando un coágulo de sangre se disuelve en el cuerpo), y para confirmarlo se debe realizar un Angio-TC de tórax. En cuanto al tratamiento y la profilaxis de este fenómeno, “se basa en la administración de heparinas de bajo peso molecular ajustadas al peso del paciente y en algunos casos a la función renal”, refirió la doctora Rodrigo.

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