El déficit de vitamina D podría estar relacionado con enfermedades mentales como la depresión, el trastorno bipolar, la esquizofrenia o el autismo

 En los últimos años, se ha puesto un especial foco en las funciones de la vitamina D, o mejor llamada hormona D -según apuntan los expertos-, que van más allá de sus reconocidas funciones óseas. La vitamina D es una potente hormona cuyas funciones principales son la absorción intestinal de calcio y fósforo y la mineralización ósea[i],[ii]. Pero, además, distintos estudios epidemiológicos han mostrado una asociación entre la deficiencia de vitamina D y la aparición y mayor gravedad de numerosas enfermedades crónicas como la diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedades autoinmunes o algunos cánceres[iii]. En psiquiatría, se ha relacionado la hipovitaminosis D con depresión, trastorno bipolar, esquizofrenia, otras psicosis y autismo[iv],[v].

A nivel neurológico, la citada hormona es necesaria para el desarrollo normal del cerebro y tiene funciones neuroprotectoras gracias a su implicación en la modulación de la síntesis de neurotransmisores, del factor de crecimiento nervioso y la reducción del estrés oxidativo4,5

El déficit de la hormona D en enfermedades mentales

La evidencia científica sugiere que existe una relación entre el déficit de vitamina D y diversas enfermedades mentales. En concreto, en un estudio reciente realizado sobre psicosis en Reino Unido solo el 25% de los pacientes tenían niveles por encima de 20 ng/ml de 25-hidroxivitamina D[vi].

Del mismo modo, hay investigaciones clínicas que muestran la correlación entre el déficit de vitamina D y otras enfermedades psiquiátricas como la depresión, el autismo, o el suicidio5,[vii].

“La vitamina D es un factor de vulnerabilidad para la enfermedad psiquiátrica. Las personas con enfermedad mental tienden a salir menos al aire libre y a tener peor alimentación, especialmente en los momentos agudos de enfermedad. Por lo tanto, son una población en riesgo de déficit, superior al riesgo que hay en la población general”, comenta la Dra. Ana González-Pinto, presidenta de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental.

Abordaje del déficit de vitamina D en la enfermedad mental

Los especialistas destacan la importancia de identificar y tratar el déficit de vitamina D, ya que podría proporcionar importantes beneficios para los pacientes psiquiátricos e, incluso, tener un efecto positivo sobre el curso de la propia enfermedad psiquiátrica.

“Dada la alta prevalencia del déficit de vitamina D en las enfermedades mentales y su relación con la aparición de diferentes comorbilidades, sería deseable una mayor concienciación al respecto entre los profesionales del campo de la psiquiatría. Y, para hacer frente al problema, se debería determinar los niveles de 25-hidroxivitamina-D en pacientes psiquiátricos y la suplementación en los casos en que sea necesario”, señala la especialista.

Los expertos destacan que las enfermedades mentales son complejas y requieren de abordajes múltiples, y la vitamina D puede ser un factor de un subgrupo de pacientes. Para el tratamiento del déficit de vitamina D existen distintas opciones. Una de ellas, el calcifediol, tiene una serie de ventajas con respecto a otra opción terapéutica, colecalciferol, ya que es más potente, más rápido, no requiere hidroxilación hepática y tiene una absorción mayor. Por tanto, calcifediol eleva los niveles séricos de 25hidroxivitamina-D3 en mayor medida y de forma más rápida que colecalciferol.

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