EL ESTADO OCULAR DE LOS ESPAÑOLES OBTIENE UN APROBADO JUSTO, SEGÚN UN ESTUDIO DE MIRANZA

El índice de bienestar ocular de los españoles es de 5.24 sobre 10, según el II Barómetro de Bienestar Ocular, un estudio realizado por Miranza, grupo líder en oftalmología que, con motivo del Día Mundial de la Visión (13 de octubre), ha querido realizar una radiografía del estado visual de los españoles, a partir de una encuesta llevada a cabo entre 1.000 personas.

A partir de la consulta, se concluye que el estado ocular de los españoles obtiene solo un aprobado justo e incluso suspende en la franja de edad de los 41 a 65 años, con una nota de 4.93.

Este índice combina la percepción de salud ocular y calidad visual que tienen sobre sí mismos los encuestados (con unas calificaciones promedio de 5.83 y 6.11, respectivamente), con factores más objetivos, como su dependencia de ayudas ópticas, la dificultad a la hora de desarrollar actividades y la existencia de síntomas o problemas oculares diagnosticados, entre otros aspectos. Todo ello arroja una nota final, de 5.24, algo menos optimista que la propia percepción de los españoles sobre el estado de sus ojos.

Según se desprende de este II Barómetro de Bienestar Ocular, presentado hoy en Madrid de la mano de la Dra. María Gessa, directora médica de Miranza Virgen de Luján (Sevilla) y el Dr. Jaime Aramberri, director médico de Miranza Ókular (Vitoria), la mayor parte de la población considera tener una salud ocular razonable, ya que el 74% de los encuestados opina que es esta es “normal”, “buena” o “excelente”, aunque si ponemos el foco en estos dos últimos grupos, el porcentaje se reduce al 35%, por lo que poco más de un tercio de la población está realmente satisfecha con su visión.

Por franjas de edad, destaca la opinión de los mayores de 65 años, que creen que su salud visual es correcta, a un nivel incluso superior al de los jóvenes (el 80% de los mayores de 65 cree que es normal, buena o excelente, frente al 75% de los encuestados de entre 26 y 40). Además, el 52,8% de los seniors opina que su vista es “normal”, muy por encima de la media que lo estima así (39.8%).

Pese a lo anterior, existe consenso en el gran efecto que tiene el envejecimiento sobre la salud visual, una creencia con la que el 86% de los encuestados está bastante o totalmente de acuerdo, especialmente entre los 41 a 64 años (el 90% de este grupo lo afirma).

El informe arroja también que la vista es algo que preocupa bastante a los españoles, como demuestra que el 78% se declare bastante o totalmente de acuerdo con este extremo. Nuevamente, la franja de los 41 a los 64 son los más preocupados por el estado de sus ojos: 84% vs el 69% de los menores de 40, el grupo más despreocupado.

Asimismo, si bien la mayoría de los españoles dice ser consciente de la necesidad de cuidar la vista (92%) y 8 de cada 10 creen que hay que revisarla anualmente, solo el 71% de los jóvenes lo estima conveniente. Por otro lado, el 68% opina que la vista contribuye al disfrute de la vida y el hecho de tener problemas con ella acarrea problemas sociales o psicológicos a un 10-20% de la población.

Pero a la hora de poner en la agenda el cuidado de los ojos, la realidad es que más de la mitad de los ciudadanos únicamente la revisa cada 2-3 años o con menor frecuencia, un dato que debería mejorar, según los expertos, al igual que la creencia, bastante extendida, de que hay poco que hacer para evitar la pérdida de vista (sólo 4 de cada 10 considera que sí es posible hacer algo).

Según el Dr. Aramberri, “es importante concienciar a la población sobre la importancia de la prevención ocular, al igual que ya estamos concienciados en lo que respecta a otros ámbitos de nuestra salud. Nuestro objetivo con este estudio es testar el nivel de bienestar ocular y ver, año tras año, su evolución, poniendo nuestro grano de arena para que ese aprobado justo que obtenemos actualmente vaya pasando a buena nota”.

De hecho, un gran número de españoles diagnosticados de algún problema ocular no se han sometido a tratamiento para solucionarlo y, por otro lado, la mayoría no cree que pueda incidir tampoco en una mejora a través de sus hábitos.

A este respecto, la Dra. Gessa señala que es importante “no resignarse a no ver bien y confiar en los tratamientos médicos y, en paralelo, asumir una parte importante de prevención, a través del mantenimiento de unos hábitos saludables y revisiones oftalmológicas anuales o cada dos años”. 

Tratamiento y estilo de vida

Así, más de la mitad de los encuestados que cuentan con un diagnóstico no han sido tratados, con la excepción de los pacientes con glaucoma (el 59% sí está siendo tratado), a los que siguen los que tienen miopía e hipermetropía (45%) y astigmatismo (41%). En total, solo alrededor de un 33% se ha sometido a tratamiento para solucionar su problema ocular.

En paralelo, no hay una clara percepción de la importancia de los hábitos saludables en la vista, según refleja el hecho de que solo el 40% aprecia correlación significativa entre su salud ocular y factores como dormir poco, el clima, fumar o beber, dieta poco equilibrada o llevar una vida sedentaria. Salvo la influencia de la herencia genética (66%) y, en menor medida, la contaminación (62%), parece que somos poco conscientes de los aspectos que afectan a nuestra vista y en los que podemos incidir para mejorarla.

Sin embargo, preguntados por dichos hábitos y cruzando de forma segmentada las respuestas de los encuestados con otras cuestiones relativas a su visión en el día a día, sí puede establecerse una relación entre estilo de vida y salud y bienestar ocular. En este sentido, el estudio arroja, por ejemplo, que la población que se reconoce estresada opina que su salud visual es aceptable en un 69%, frente al 81% de los que dicen no sufrir estrés, lo que pone sobre la mesa el estrés como factor de riesgo importante a tener en cuenta en el bienestar ocular. Aunque en menor medida, también parece que las pocas horas de sueño disminuyen dicho bienestar, ya que el 78% de los que afirman dormir suficiente se muestran bastante o muy satisfechos con su salud ocular, frente al 67% de los que dicen no dormir suficientemente.

Vida a “corta distancia”

Asimismo, el 79% de los que declaran llevar una vida activa manifiesta gozar de una salud ocular razonable, frente al 71% de los que son sedentarios o menos activos de lo que les gustaría. 

El sedentarismo o vida poco activa, que afecta al 59% de los españoles, explica también el hecho de que la mayoría afirme realizar actividades que requieren, principalmente, vista a corta distancia (el 53% manifiesta que es el tipo de vista que más utiliza) y las actividades más habituales lo evidencian: leer el móvil, usar el ordenador y asearse frente al espejo, frente a asistir a espectáculos, la menos común.

En general, no se percibe que la vista afecte de forma importante a la capacidad de llevar a cabo actividades: el 16% está de acuerdo en que su vista afecta a la capacidad de hacer deporte, mientras que un 23% considera que su vista le impide tener el control de lo que hace. 

Sin embargo, sí afecta en mayor medida a dos actividades concretas: conducir (un 49% así lo afirma) y trabajar (43%). Concretamente, a la hora de conducir, las mayores dificultades surgen por la noche y con mal tiempo (94% y 86%, respectivamente, de los que dicen estar condicionados al volante a causa de la vista).

Síntomas de problemas visuales

Al menos 1 de cada 3 españoles tiene síntomas de problemas visuales, siendo los más habituales, por este orden, la sensibilidad a la luz, la visión borrosa, la sensación de pérdida de visión y la irritación, picor o escozor. Asimismo, el síntoma que se experimenta con mayor intensidad, aunque menos frecuencia, es el lagrimeo.

La sintomatología se manifiesta principalmente al usar dispositivos, como móviles, tabletas y ordenadores, si bien también afectan otros factores como el viento, los ambientes secos y los aires acondicionados.

En cuanto a los problemas oculares, la presbicia (35%) y los defectos refractivos -especialmente miopía (33,8%) y astigmatismo (31,4%)- son los más diagnosticados, muy por encima de cualquier otro problema visual. 

Esta elevada incidencia explica que un 72% de los encuestados declare llevar gafas, asidua u ocasionalmente y un 16% declara ser portador de lentes de contacto. En ambos casos, alrededor del 38% expresa cierta o mucha molestia por el hecho de llevar corrección óptica.

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