Envejecer de forma activa y saludable en el mundo rural, ¿utopía u oportunidad real?

La tasa de juventud es un 35,2 % menor en los municipios rurales que en los urbanos, y disminuye considerablemente en los de menor población, según el último análisis del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. En este análisis también se observa la distribución de la población de 65 años o más, que supone el 18,4 % en los espacios urbanos y el 23,8 % en los rurales. Estos últimos no disfrutan de los mismos servicios ni oportunidades que quienes afrontan su jubilación en las ciudades. Sin embargo, cada vez más jóvenes y mayores regresarán al pueblo a disfrutar de sus últimas décadas, y eso plantea tanto desafíos como oportunidades. De ello se debatirá el día 26 de octubre en el encuentro del ciclo Retos. «Envejecimiento en el medio rural actual. ¿Problema u oportunidad?», organizado por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) en colaboración con el Ayuntamiento de Tortosa.

«La demografía nos dice que, actualmente, aumenta mucho el porcentaje de personas mayores en Europa. Nos encontramos ante un cambio estructural poblacional, propio de las sociedades desarrolladas, que es necesario saber afrontar reorganizando las políticas, la economía y el mundo social», explica Pilar Monreal Bosch, ponente. «Tenemos un gran reto por delante. Necesitamos reajustar la mirada, sin prejuicios; fijarnos en lo heterogénea que es la vejez hoy en día, y ser más realistas en su valoración y más justos en su trato», explica.

Nuevos nichos de mercado en el entorno rural

«El mundo rural, en la actualidad, no sería un espacio contrapuesto al fenómeno urbano. Más bien es necesario observarlo como un espacio con elementos diferenciales, que está transformándose a grandes velocidades y, en algunos aspectos, quizás sin retorno», explica Mercè Espuñes, socióloga e investigadora especializada en género y ruralidad que participará en el encuentro. «Los procesos globalizadores de la economía dibujan hoy una ruralidad que se caracteriza por procesos de desagrarización, diversificación y terciarización de las actividades económicas y por desfamiliarización o deterioro del trabajo familiar agrario. Pero nacen nuevos nichos de mercado, vinculados a actividades de servicios, dirigidos al ocio, al turismo familiar, a prácticas deportivas y también a actividades agroecológicas, que claman por un mayor grado de sostenibilidad social, económica y medioambiental», recuerda.

En este último aspecto, el medioambiental, las zonas rurales tienen mucho que aportar: según el informe de Greenpeace #HablaRurallos pueblos españoles, de media, ayudan a frenar el cambio climático un 34 % más que las ciudades y contribuyen veinte veces más a conservar la biodiversidad. A pesar de que en la actualidad tan solo el 16,5 % de la población viva en ellos, la situación podría cambiar con las nuevas generaciones de boomers, que actualmente empiezan a jubilarse. «La gentrificación de muchos centros urbanos y el aumento de soledad de los mayores en áreas urbanas, las pandemias, el cambio climático, la contaminación, los altos precios de la vivienda o el hecho de que el mundo rural todavía conserva vestigios de vida comunitaria y redes vecinales que funcionan pueden cambiar la tendencia», señala Mercè Espuñes.

Pero, para que sea posible esa nueva vejez con calidad de vida en el mundo rural, hay que afrontar varios retos y darles solución, advierten los expertos. «Es necesario articular una voz desde lo rural que plantee cuál es la nueva vejez desde estos lugares. Uno de los problemas es que hablamos de un país donde el cuidado sigue siendo fundamentalmente familista, y hay poca provisión de servicios públicos eficientes. Por eso, en el momento en que la familia ya no ejerce ese rol tenemos un problema, y en el contexto rural es una agravante porque la juventud se va», recuerda Daniel López, profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC y moderador del encuentro.

En este sentido, Espuñes recuerda que el mundo rural sufre una crisis de cuidados y de reproducción social diferenciada del mundo urbano que se intensifica en algunos sentidos, «a la espera de que nuevas generaciones, con relaciones entre géneros más equitativas, incorporen la necesaria corresponsabilidad en los cuidados tanto por parte del género masculino como por parte de los servicios públicos». Por otra parte, la alta dispersión territorial exige mejoras relacionadas con la necesidad de movilidad en transporte público, por ejemplo, para mejorar la autonomía de los mayores a la hora de ir a los centros de atención primaria. Igualmente, es imprescindible que la conexión a internet sea una realidad en todos los núcleos rurales, independientemente de su posición geográfica.

Pero, además, en opinión de Daniel López, también es importante dar a los mayores oportunidades de participación en el trabajo productivo del pueblo. «Es uno de los retos. Si se trata de revitalizar o mantener con vida el mundo rural, necesitas que la gente mayor del contexto tenga oportunidades de participación, que estén implicados al cien por cien», afirma. Un ejemplo de ello es el del traspaso del conocimiento y la experiencia laboral. «Con su experiencia podrían ayudar a nuevos profesionales que comenzaran a desarrollar una actividad. Personas que se jubilan y han estado desarrollando un determinado trabajo pueden traspasar su conocimiento sobre esa práctica a la gente que llega. Pero hay muchas otras formas de fomentar la participación», indica el profesor de la UOC. 

La formación en línea, una oportunidad en los entornos rurales

Las universidades en línea permiten formarse desde cualquier lugar del mundo. Actualmente, 10.500 estudiantes se forman en la UOC desde poblaciones españolas de menos de 10.000 habitantes, lo que supone un 16,32 % del total. Para Teresa Nielles, delegada de la UOC en Tortosa, «la UOC tiene la voluntad de sumar para ayudar a revertir el fenómeno de la despoblación y también de la brecha digital, por lo que ha decidido apostar por la nueva ruralidad. Desde hace años, la UOC ha capacitado a miles de personas que residen en zonas en riesgo de despoblamiento y ha contribuido a su dinamismo económico y social, pero ahora quiere ir un paso más allá con un nuevo plan llamado Red UOC Rural».

El papel de la universidad va más allá de posibilitar que las personas puedan formarse, reciclarse o especializarse desde entornos rurales. Según explica Àngels Fitó Bertrán, vicerrectora de Competitividad y Empleabilidad de la UOC, la universidad en línea es fundamental para «la construcción de comunidades rurales más capacitadas, emprendedoras, cohesionadas y cooperativas». Fitó explica que una dinámica académica que incentive la generación de conocimiento especializado entre los distintos núcleos territoriales favorece una ruralidad más conectada. «La universidad en línea y su comunidad de docentes, estudiantes y alumnis que viven y ejercen en el territorio permiten tejer redes de cooperación, intercambio de conocimiento y buenas prácticas que redunden en un mayor y mejor capital social», concluye.

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