Los costes anuales de las pérdidas de audición no tratadas son de 16.300 millones de euros en España

Los costes anuales, directos e indirectos, de las pérdidas de audición no tratadas son de 16.300 millones de euros en España, según recoge la 2ª edición del Libro Blanco sobre la Presbiacusia, un trabajo de investigación elaborado por el Comité Científico de GAES.

Además de los efectos a nivel funcional, socio emocional, en la salud y también en el plano cognitivo de las personas, las consecuencias de sufrir presbiacusia, o pérdida de audición por la edad, son muy importantes desde el punto de vista económico. Lo mismo sucede con los trastornos del equilibrio, un problema médico ocasionado por una irregularidad auditiva que hace que uno se sienta tambaleante o mareado, que también tienen graves repercusiones económicas.

La pérdida de audición genera una reducción de ingresos, pérdida del puesto de trabajo, aumento en las tasas de bajas por enfermedad, dificultades para la progresión en el empleo y disminución en las oportunidades para el crecimiento dentro de la carrera profesional.

La previsión es que en 2025 el coste de estas pérdidas en Europa será de 213 billones de euros. Así mismo, se calcula que aproximadamente 900 millones de personas en todo el mundo padecerán una sordera o dificultad auditiva de las cuales 90 millones pertenecerán a Europa. 

Las sociedades desarrolladas presentan un porcentaje cada vez mayor de población anciana, por lo que cada vez su patología comporta un mayor impacto en la salud general de la población. Se estima que hasta el 18% de la población mayor de 65 años presenta una pérdida auditiva, lo que la convierte en la tercera patología crónica después de la artrosis y la hipertensión y aumenta al 40% en la población mayor de 80 años.

Según el último informe de la OMS sobre la audición, publicado en marzo 2021, existen actualmente 1.500 millones de personas con algún tipo de pérdida auditiva. Esta situación pone de manifiesto la necesidad de actuar con rapidez para prevenir y tratar las pérdidas auditivas, invirtiendo y ampliando el acceso a los servicios de atención otológica.

Los expertos destacan el impacto positivo de la intervención precoz de la hipoacusia y de las alteraciones del equilibrio en las personas mayores. “Una intervención temprana será muy útil para mantener las habilidades comunicativas, cognitivas, mentales y de autonomía de los ancianos. Esta prevención mejorará su calidad de vida y reducirá el impacto negativo que produce su dependencia en sus cuidadores y en la sostenibilidad económica de los sistemas de salud”, ha señalado el Dr. Manuel Manrique, profesor y médico de la Clínica Universitaria de Navarra y miembro del Comité Científico de GAES que ha participado en la elaboración del documento.

Desde hace más de 20 años existe una ayuda para el uso de audífonos entre los jóvenes de hasta 16 años. Sin embargo, en el caso del paciente de mayor edad, que no siempre dispone de los medios económicos para financiar estas prótesis auditivas, estas subvenciones no existen.

“Es una importante responsabilidad de los especialistas en Otorrinolaringología hacer conscientes a nuestros legisladores de esta situación y de la necesidad de una adecuada financiación que permita el acceso al tratamiento de la presbiacusia a toda la población”, ha comentado la doctora Silvia Borkoski del Hospital Universitario Materno-Infantil de Las Palmas de Gran Canaria, que participado en la redacción del capítulo dedicado a las consecuencias económicas derivadas de este problema de salud.

La mayoría de las pérdidas auditivas que acontecen con la edad tienen una base genética, pero pueden verse acentuadas por ototóxicos, medicamentos que provocan problemas de equilibrio y de audición, y por la exposición al ruido, entre otros factores. Esta exposición al ruido en el trabajo y también en los momentos de ocio puede ser disminuida, no sólo como una iniciativa saludable a nivel de cada individuo sino también con la ayuda de una legislación que marque limitaciones. Actualmente, la causa más temible de exposición a ruido durante muchas horas y a niveles lesivos se da en la utilización de sistemas de audio del tipo MP3, especialmente con auriculares de inserción. Establecer estrategias preventivas, como educar a la población sobre la salud auditiva, ayudaría a reducir el daño de la pérdida auditiva inducida por el ruido.

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