Más del 25% del gasto total sanitario en España está relacionado directamente con la inactividad física, un factor prevenible y modificable

El grupo de trabajo de Ejercicio de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), con la colaboración de TechnoGym y UAX Rafa Nadal Sports University, han puesto de manifiesto en las ‘II Jornadas de prescripción del ejercicio en personas con obesidad’ el enorme impacto económico que tiene el sedentarismo en España, así como han resaltado el importante retorno social de la inversión para evitar y combatir el comportamiento inactivo.

En la conferencia inaugural de estas jornadas, a cargo de Alfonso Jiménez, director de GoFit Lab y catedrático de Salud de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, se destacó la reducción del gasto sanitario en función de los días de actividad física que desarrolle la población. Según este experto, una persona que sea activa cinco días a la semana cuesta un 23% menos al sistema público de salud; por el contrario, una persona sedentaria aumenta el gasto en un 26%”. Por ello, aclaró, “si somos capaces de cambiar el comportamiento inactivo, nos acercaríamos a reducir en casi un 50% el gasto sanitario por inactividad física” 

Mucho por hacer

Según la Organización Mundial de la Salud, en su informe sobre actividad física del 2022 en el mundo, entre 2020 y 2030 se producirán a nivel mundial casi 500 millones de nuevos casos de enfermedades no transmisibles prevenibles con un comportamiento activo.

En este informe se evalúa hasta qué punto los gobiernos están siguiendo las recomendaciones para aumentar la actividad física en todas las edades y capacidades.  Como apunta Javier Butragueño, coordinador del grupo de trabajo de Ejercicio de la SEEDO, “los datos muestran que el progreso es lento y que los países deben acelerar el desarrollo y la implementación de políticas para aumentar los niveles de actividad física y, de esa forma, prevenir enfermedades y reducir la carga en los sistemas de atención médica”. El informe de la OMS destaca que sólo el 30% de los países tienen pautas nacionales de actividad física para todos los grupos de edad y enfatiza que la carga económica de la inactividad física alcanzará casi los 300.000 millones de dólares para 2030 (alrededor de 27.000 millones de dólares anuales).

En España, según el último Eurobarómetro de actividad física, el 50% de la población no realiza las recomendaciones de ejercicio, “lo que nos lleva a una situación de riesgo en salud y un impacto económico de 1.560 millones de euros”, según el profesor Alfonso Jiménez. 

Dificultades y oportunidades

También durante estas jornadas se ha evidenciado que uno de los grandes obstáculos para incentivar la actividad física es el estatus socioeconómico de las familias. En este sentido, Clara Homs, coordinadora de proyectos de la Gasol Foundation, mostró que “las personas más desfavorecidas económicamente son las que tienen menos acceso a la práctica deportiva y se enfrentan a mayores dificultades para adoptar un comportamiento activo”, lo que se asocia con un mayor peso corporal y un riesgo aumentado de desarrollar enfermedades asociadas a la obesidad. 

Según Javier Butragueño, “es positivo económicamente, y para también para garantizar la sostenibilidad de la sanidad pública, promover más actividad física en toda la población y, en concreto, en las personas con obesidad” Para el coordinador del grupo de trabajo de Ejercicio de la SEEDO, “independientemente de la pérdida de peso, se ha visto que el ejercicio es capaz de remodelar el tejido adiposo, mejorando su estructura y su capacidad para generar un equilibrio en todo el cuerpo”. 

Tanto el entrenamiento de moderada intensidad, alta intensidad y el entrenamiento de fuerza supervisado disminuyen los procesos inflamatorios, la lipotoxicidad y la glucotoxicidad que puede generarse en personas sedentarias, con baja condición física y con un exceso de grasa elevado. Por ese motivo, informa Butragueño, “a partir de 2023 SEEDO va a crear un sello acreditativo para unidades de ejercicio con especialidad en entrenamiento y obesidad.

Durante las jornadas también se ha presentado Biostrength™ de Technogym, un sistema patentado que utiliza una novedosa tecnología aeroespacial basada en la inteligencia artificial (IA) para garantizar la máxima activación neuromuscular, así como la correcta configuración y ejecución de los ejercicios. “Se trata de una herramienta muy interesante para incorporar en las fases iniciales del ejercicio en personas con obesidad y que muestra la importancia que tienen las tecnologías en la salud de la población”, concluye Javier Butragueño.

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